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Las bases del éxito

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Había un hombre que vivía cerca de un cementerio, una noche escuchó

Carlos Rojas
Carlos Rojas

voces que le llamaban desde allí. El hombre pasó la noche temblando de frío y de miedo.

A la mañana siguiente contó a sus amigos lo que le había pasado, por lo que uno de ellos se llenó de valor y decidió descubrir al dueño de la voz, si es que volvía a llamar….

Esa noche, como la anterior, también la voz volvió a llamar al hombre que, al escuchar, no cesaba de temblar. El amigo valiente del hombre se dispuso a buscar la tumba de donde venía la voz y, al descubrirla, preguntó quien era…

Una voz desde la tierra contestó: “soy un tesoro escondido aquí y pensé darme al hombre que estaba  llamando, pero veo que es muy cobarde y no viene. Sin embargo tu eres valiente y mereces que yo me de a ti. Mañana por la mañana iré con siete acompañantes a tu casa”.

“¿De que forma debo recibirte?”, preguntó el hombre valiente. “Nosotros iremos vestidos de monjes”, respondió la voz y luego agregó, “Purifica tu cuerpo y tu habitación prepara agua y un poco de sopa de arroz en ocho tazas para recibirnos. Después de la comida condúcenos uno por uno a una habitación cerrada y allí nos convertiremos en jarras de oro”.

A la mañana siguiente, el hombre purificó su cuerpo, la casa, y esperó…  Así como se lo había dicho la voz, aparecieron ocho monjes a pedir un poco de alimento. Los hizo pasar y después de terminada la humilde comida los llevó a una habitación cerrada, en donde los ocho monjes se convirtieron en jarras llenas de oro.

Un hombre codicioso que oyó hablar de ello deseó para si otras ocho jarras de oro e invitó a ocho monjes a una habitación purificada y les dio de comer. Cuando terminaron los encerró en una habitación y por supuesto que los ocho monjes no se convirtieron en jarras de oro. En realidad se enojaron y lo denunciaron al juez, por lo que el codicioso hombre fue apresado.
El hombre cobarde que había escuchado primero la voz, cuando supo lo de las jarras, quiso hacerlas suyas diciendo que las voces lo habían llamado a él y que por derecho le pertenecían…. Atrevido entró a la casa de su amigo para robar las jarras pero, cuando quiso cogerlas, salieron serpientes de ellas y lo persiguieron….

El rey, al saber el suceso, propagó el fallo de que las jarras pertenecían al hombre valiente y le dijo: “Todas  las  cosas  del  mundo  ocurren  de  esta  manera. Los necios solo desean los resultados, pero es imposible obtenerlos sin esfuerzo. Ellos no tienen fe ni valor para enfrentar las luchas internas del alma y lograr así la paz y la armonía verdadera… Entonces… esfuerzo, valor y decisión y vendrán los logros…

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