Las fiestas decembrinas podrían propiciar en nosotros o familiares El fenómeno Grinch

La temporada de fiestas decembrinas es para muchos un momento de alegría, reuniones familiares, regalos y celebración, mientras que para otros es un tiempo tedioso, irritante e incluso perturbador y angustiante… A esto último se le llama el fenómeno Grinch.

La Navidad se acerca y para muchas personas, aunque parezca extraño, ésta época las inquieta y deprime, a muchas les disgusta y sólo esperan que pase lo más pronto posible, todas estas reacciones conforman una especie de “neurosis de fin de año” al que se le denomina depresión navideña o el fenómeno Grinch.

El Grinch es un personaje de ficción creado por el Dr. Seuss. Su primera aparición fue en el libro infantil de 1957, ‘¡Cómo El Grinch robó la Navidad!’. Luego, en 1966 reapareció en un especial de televisión con el mismo nombre basado en el libro, producido por MGM Animation/Visual Arts Studio y dirigido por Chuck Jones.

El Grinch es considerado un símbolo de la Navidad como una parodia de lo que el comercialismo de la fiesta produce. El personaje hace referencia al consumismo predominante y la preocupación sólo por lo material, dejando de lado el significado espiritual de la Navidad. Fuera del período navideño el término “Grinch” suele ser sinónimo de grouchy (“gruñón”).

El fenómeno Grinch, depresión navideña o trastorno afectivo estacional, no es un invento de nuestros tiempos y es más común de lo que creemos. Hay personas que al llegar la Navidad se transforman en un Grinch, el personaje ficticio cuya misión era borrar la época navideña.

Todo lo que influye para sufrir el fenómeno Grinch

Las fiestas decembrinas representan la culminación de todo un año, el análisis del camino recorrido, que no siempre acaba con un balance positivo. Es el tiempo donde se realiza un recuento de metas y objetivos, se hace una valoración de las ganancias y mermas en todos los sentidos. Un cómputo negativo en el balance del año puede implicar un desánimo de cara al afrontamiento de estas fechas.

También las pérdidas personales son un factor muy determinante a la hora de encarar las fiestas, ya que la falta de seres queridos en estos eventos de reunión afecta profundamente al estado emocional de las personas. Es muy frecuente que la nostalgia embargue a las personas que se recrean en lo que han perdido y de forma muy especial en las fechas navideñas, símbolo de unión, amor y familia. Rupturas sentimentales, distanciamientos sociales, fracasos laborales… con la mirada fijada en un pasado siempre mejor. Las comparaciones con otros ciclos más prósperos, las expectativas no alcanzadas o el recuerdo de las decepciones parecen ser inevitables a la hora de cerrar el año.

Por último y no menos importante, cabe destacar que la reducción de luz y la consecuente disminución de la actividad social, la reducción de alternativas de ocio y planes colectivos, también ayudan a movilizarse menos y a sentirse más aburrido, monótono y desanimado.

Es por todo ello por lo que el Trastorno Afectivo Estacional o fenómeno Grinch que se da en las fechas navideñas, es posiblemente, el más acentuado de todo el año.

Como sobreponerse al fenómeno Grinch

Una forma de sobreponerse es no cerrarse sino abrirse y participar en la festividad. Para algunos es muy difícil y cuesta mucho el incluirse en la dinámica del afecto que más que personal o íntimo se socializa en niveles diversos, pero también depende de cómo se integre al proceso. Por eso:

  • Salga y relaciónese. Invite a la familia y amigos a su casa y pídales ayuda cuando necesite viajar para asistir a fiestas y eventos. El voluntariado es otra buena manera de mejorar el estado de ánimo.
  • No beba demasiado alcohol porque puede afectar su estado de ánimo.
  • Acepte la tristeza. No sentir alegría durante las fiestas no tiene nada de malo.
  • Hable con alguien. Hablar sobre los sentimientos depresivos puede ayudarle a aumentar su comprensión.
  • Reconozca las señales de advertencia de la depresión. Entre estas se encuentran la tristeza que no desaparece, la pérdida de interés o placer, los cambios en el apetito o el peso, dormir más tiempo o menos de lo normal, llorar a menudo, sentirse cansado o inquieto todo el tiempo, sentirse inútil o impotente o culpable, pensar menos, pensar en la muerte o en el suicidio.
  • Si cree que tiene depresión, visite a su médico.

Si tienes parientes mayores o amigos que parezcan deprimidos:

  • Invíteles a salir para hacer algún tipo de actividad y para reunirse. Tome en cuenta sus necesidades de transporte o dietas especiales.
  • Bríndeles apoyo al ofrecerles ayuda con la compra o en los preparativos de las reuniones familiares celebradas en sus hogares.
  • Sea un buen oyente y anímeles a hablar sobre sus sentimientos. Reconozca los sentimientos difíciles, tales como la pérdida si algún miembro de la familia ha fallecido o se ha mudado lejos.
  • Esté atento a las señales de la depresión y, si es necesario, anímeles a hablar con su médico.

Regala afecto que es el bien más preciado que poseemos y el más agradecido. No te estreses, si las cosas tienen solución, no te preocupes y si no las tienes… para que preocuparse. Vive el presente y céntrate en el futuro. Deja el pasado atrás… aprende de él y déjalo ir.

Ayuda a los demás, todos caemos en algún momento y tener a alguien que te sujete no se paga con dinero. Además ayudar a levantarse a otra persona resulta tan gratificador como productivo emocionalmente. Y recuerda siempre que la felicidad es un camino, no una meta. Disfrutar de las pequeñas cosas, estar tranquilo, sentirse acompañado, cuidar a los demás, sentirse útil y productivo pueden ser las claves para superar mejor estas fechas y encarar el año que se inicia con energía renovada.

 

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