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Las leyendas urbanas más populares e increíbles del mundo
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Las leyendas urbanas más populares e increíbles del mundo

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Seguimos contándoles las leyendas urbanas más populares e increíbles del mundo: Esta semana tenemos dos historias…

El hombre del maletín. Cuando Lorena tenía 13 años solía reunirse con sus amigas del colegio y les contaba historias de terror. Le encantaba relatarles historias que infundieran temor y estaba siempre bien informada, entonces se reunían en el parque cercano al colegio y todas escuchaban sus relatos. Conforme oscurecía las chicas se marchaban avisando a Lorena de que si luego no podían dormir “se iba a enterar de lo que era bueno”, pero siempre en tono de broma.

Una tarde, como una de sus amigas llamada Lucía estaba enferma, fue hasta su casa a acompañarla y, como no podía ser de otra manera, dedicó buena parte del tiempo a contar historias de terror. Estaban solas en la habitación de Lucía, cuya casa estaba a unos veinte minutos de la de Lorena y de la cual la joven luego se tendría que ir sola.

Cuando Lucía ya había escuchado la cantidad suficiente de historias tenebrosas y tenía mucho miedo le dijo a Lorena: “ahora te voy a contar yo lo que te va a pasar y verás quién pasa más miedo”…. Entonces le dijo que, “cuando vayas para tu casa un señor con un maletín, vestido de negro y con bigote te seguirá para matarte”…

Lorena se sintió muy incómoda al sentir la advertencia, era la primera vez que los papeles se invertían y la que ahora tenía miedo era ella… Rápidamente se despidió de Lucía y emprendió el recorrido hasta su casa. El trayecto hacia su hogar lo hizo con una psicosis total, toda la gente parecía querer traspasarle con la mirada, pero se decía a si misma que era pura sugestión, para que el miedo no se apoderara completamente de ella. Lo que realmente podía asustarle era el hombre del maletín, vestido de negro y con bigote… pero afortunadamente de esos no hubo ninguno en todo el camino.

Llegó a su casa y con un suspiro de alivio miró a todos lados comprobando que no había nadie a su alrededor con la descripción que le había dado Lucía… por allí no estaba el hombre vestido de negro, con maletín y bigote…

Entró a su casa y vio a su madre preparando la cena, dejó sus cosas en un sillón y fue hasta la ventana para cerciorarse que lo que le había dicho Lucía era una broma de muy mal gusto, pero su madre al verla que estaba en casa le dijo: “por favor, ve a tirar la basura que yo estoy cocinando”…

Lorena le respondió “mamá acabo de llegar y estoy cansada”, pero la madre firmemente le dijo: “Lorena, todos debemos colaborar con los quehaceres de la casa”…

Fue así que la joven cogió la bolsa de basura y salió de su casa despreocupada… pero a mitad de camino las piernas se le aflojaron y casi perdió el equilibrio. Frente a la puerta de una casa, mirándole directamente, había un señor de traje negro, con bigote y maletín…

Con los nervios a flor de piel, casi a punto de gritar y las piernas temblando, Lorena corrió hasta el tacho de basura y tiró la bolsa que traía, luego se volvió a mirar al hombre que parecía encaminarse hacia ella… Entonces la joven, presa de un terror inenarrable y con gran angustia, salió despavorida a la tienda que tenía su padre en la misma finca y esperó a que él terminara el trabajo para llegar hasta su casa acompañada… ¡Qué aterradoras pueden ser las casualidades! ¿O fue una visión de su amiga Lucía? ¡Quién sabe! Lo cierto /es que Lorena jamás volvió a contar historias de terror a sus amigas…

El Fantasma del Aviador. Durante la Primera Guerra Mundial se reportaron muchos fenómenos extraños y apariciones fantasmales. Muchos de los soldados muertos, fueron vistos en el campo de batalla por sus camaradas o recibieron avisos de peligro de estos o se los vio en sus propias casas.

Existe un caso notable que fue habitual durante el año 1916 en la base aérea de Montrose y que ponía los pelos de punta a los aviadores que cruzaban esos cielos, el caso del fantasma del teniente Desmond L. Arthur.

Durante 1916, la visión del fantasma del teniente Desmond L. Arthur, era rutinaria en la base aérea de Montrose en, Escocia, a tal grado que fue la única historia de espectros, oficialmente reconocida por el gobierno británico.

El 27 de mayo de 1913, el teniente Arthur realizaba ejercicios sobre la base y su avión falló, precipitándose a tierra frente a cientos de testigos. El dolor por la pérdida de un gran aviador fue muy grande entre sus compañeros que nunca pudieron olvidar la gallardía y valentía de Arthur.

Tres años más tarde, coincidiendo con el cierre del reporte oficial del accidente, el mayor Ciryl Foggin vio a Arthur caminando delante de él, con su uniforme, el casco de cuero y las gafas de piloto, rumbo a los barracones. Al principio no quiso informar de los hechos para que no creyeran que estaba loco, pero luego de reiteradas confesiones de apariciones de Arthur terminó narrando el notable suceso. A partir de ese momento, la presencia de Arthur fue constante. Se lo veía por las noches, en los comedores, en los dormitorios, atravesando las puertas de los barracones y en otros sitios de la base.

Se atribuía la aparición del fantasma de Montrose a que deseaba reivindicación por el informe oficial sobre su accidente, donde se lo culpaba. Un año más tarde, hubo una rectificación, tras determinarse que había existido una reparación defectuosa, que fue la que provocara la rotura de una de las alas en pleno vuelo y que terminó precipitando el avión al suelo y culminando con la muerte de Arthur. Tras la rectificación del informe oficial, el fantasma dicen que dejó de hacerse presente.

Sin embrago el 27 de mayo de 1963, cincuenta años después de su muerte, Sir Peter Massfield (ilustre figura de la aviación británica), vio en pleno vuelo cómo se acercaba un bimotor de principios de siglo con un pálido piloto vestido acorde. Massfield en un principio  pensó que era un aficionado a los aviones antiguos que sobrevolaba el lugar pero, para su sorpresa, el avión describió un gran círculo y, perdiendo un ala, se desplomó al suelo. Massfield aterrizó en un campo de golf cercano para pedir ayuda. Cuando acudió al lugar junto con algunos golfistas, el avión accidentado y su piloto, habían desaparecido. El fantasma del aviador había vuelto a reaparecer nuevamente y a vagar por el área de su accidente…

 

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