Home Entretenimiento Misterios mitos y leyendas Las leyendas urbanas más tenebrosas
Las leyendas urbanas más tenebrosas
0

Las leyendas urbanas más tenebrosas

0
0

En esta edición 666 les traemos algunas de las leyendas más tenebrosas y terroríficas del mundo:

El loco en el asiento trasero. Una mujer salió de trabajar bastante tarde en la noche, entró en el coche y comenzó a conducir por la carretera desierta camino a casa. Después de algunos kilómetros, se dio cuenta que el auto tenía poca gasolina y se detuvo en una estación cercana.

Al entablar conversación con el empleado se asustó por el extraño comportamiento del mismo, quien trataba de convencerla de dejar el coche y seguirlo hasta su oficina. Ella se negó y se marchó tan rápido como pudo.

Mientras conducía, al mirar su espejo retrovisor se dio cuenta de que un auto, con las luces altas se acercaba rápidamente. A medida que el coche se detuvo detrás de ella, peligrosamente cerca de su baúl, las luces la cegaron.

Ahora si se estaba poniendo nerviosa. El coche detrás de ella apagaba las luces y las encendía simultáneamente y el conductor parecía estar gritando y haciendo señas con las manos.

El conductor del auto misterioso la siguió hasta que llegó a casa y se detuvo en la entrada. Aterrorizada, la mujer corrió desesperadamente a su casa para llamar a la policía. Mientras corría, el conductor del vehículo que la perseguía saltó de su carro gritándole: “¡Cierre la puerta y llame a la policía!”

Cuando la policía llegó, la horrible verdad finalmente fue revelada. El conductor del otro coche la había seguido de cerca porque vio la silueta de un hombre con un hacha elevándose desde el asiento trasero, por lo que encendió sus luces altas para advertirle.

La policía finalmente detuvo al loco del asiento trasero que resultó ser un enfermo mental fugado. Esa fue una noche terrible y la mujer supo entonces que salvó su vida milagrosamente.

La caminante espectral. Una noche fría y ventosa, cerca del cementerio, un hombre vio a una muchacha joven y bonita al costado del camino.

La chica pedía que la llevaran y, aunque el hombre no tenía por costumbre levantar gente en la ciudad, parecía tan agradable y desamparada que decidió detener su carro y ayudarla. Apenas reanudaron la marcha iniciaron una charla amena y descubrieron al instante una sintonía inmediata.

Pasaron buena parte de la noche juntos y, al terminar la velada, el hombre la llevó a la casa donde la muchacha indicó que vivía. Al día siguiente, el hombre descubrió que la joven había olvidado su bufanda en el automóvil y quiso devolvérsela. Fue hasta su casa y golpeó la puerta con ansiedad por volver a verla.

Una pareja mayor lo atendió y, cuando el hombre intentó explicar el motivo de su visita, preguntando por la chica, el matrimonio reaccionó violentamente. ¿Cómo se atrevía un desconocido a burlarse de la desgracia ajena? ¿Cómo podía hacerles afrontar el dolor de la pérdida?

El hombre, que no entendía nada, intentó explicarse mejor y les mostró como prueba de su historia la bufanda. La pareja quedó helada, resolvió entonces hacerlo entrar a la casa y lo condujo a un cuarto. Allí, sobre una mesa, estaba el retrato de la joven que había levantado la noche anterior, abrigada por la misma bufanda que el hombre aferraba en sus manos. Sus padres le explicaron que la chica estaba muerta desde hace años y yacía enterrada en el cementerio cercano…

Nunca digas Verónica mirando al espejo. Nunca te pongas frente al espejo y repitas nueve veces seguidas el nombre de Verónica, una chica de 14 años que estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada sin seguir las reglas. Verónica se burló durante toda la invocación y una silla que había en la habitación cobró vida y la golpeó mortalmente en la cabeza. Por eso Verónica no descansa en paz… su espíritu está condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el más allá, como le sucedió a ella.

Ana, una chica que conoció la leyenda de Verónica en su colegio y que sus amigos incitaron diciéndole que ella no se atrevía a decir ‘Verónica’ nueve veces ante el espejo, aceptó el reto y fue al baño para demostrar su valentía. Una compañera fue con ella para comprobar, entre risas, si cumplía la prueba.  Lo hizo, no pasó nada y el grupo lo olvidó enseguida…menos Ana. Para ella la auténtica pesadilla comenzó esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la despertó. No se trataba de un estrépito, sino de una especie de susurro indescifrable que oía cerca de la nuca, mientras sentía como si alguien respirara en su cuello.

Aterrada, se levantó y encendió la luz… allí­ solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo conciliar más el sueño. Al día siguiente, no se atrevió a contárselo a nadie. Estaba muerta de miedo y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero, cuando entró al baño, hací­a mucho frí­o y una capa de vaho cubría el espejo. Ana lo limpió con la mano para comprobar horrorizada que tras ella habí­a una chica que no había visto jamás, con una expresión de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante y cuando se volvió a mirar, ya no habí­a nadie.

Ana rió nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginación, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvió hacia el espejo vio aterrorizada una frase escrita: ‘Soy Verónica. No debiste invitarme a volver’. Ana no pudo soportarlo y enloqueció, fue encerrada en un manicomio y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Verónica la sigue atormentando…

La semana que viene seguimos contándoles cuales son las más espeluznantes leyendas urbanas del mundo entero…

 

 

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *