Home Uncategorized Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres
0

Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres

0
0

La sabiduría de la Biblia queda enmarcada en sus dichos y enseñanzas y, mas allá de que haya gente que no crea que es inspiración divina, sin dudas que es un libro de alto contenido moral que sirve de inspiración a la mayoría de las constituciones que gobiernan los países del mundo.

Hay tanto para aprender y fundamentar entre sus capítulos y versículos que sería imposible escribir sobre todos ellos en una sola nota, pero para esta semana rescato la frase del titulo (que está en Corintios 15:33) y que cobra gran vigencia en el mundo de hoy.

“Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” dice el versículo y, sin dudas que aquellos que se detienen a hablar de los demás y pierden sus energías en hacer daño solo por el placer de hacerlo, están yendo contra las buenas costumbres.

El famoso filosofo griego Sócrates también sometía a las habladurías a una prueba muy singular que el llamaba “la prueba de los tres filtros”. Cuenta la historia que Sócrates se encontró un día con una persona conocida y esta le dijo: “¿Sabes lo que escuche acerca de tu amigo? “Espera un minuto replicó Sócrates-. Antes de decirme nada, quisiera que pasaras una pequeña prueba. La llamo el examen del triple filtro”.

“¿El triple filtro?”, respondió la persona… “Correcto (prosiguió Sócrates), antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro”.

Así el filosofo empezó con la prueba: “El primero filtro es el de la verdad… ¿Estas absolutamente seguro de lo que vas a decirme es cierto?” –“No, dijo el hombre, realmente solo escuche sobre eso y…

“Bien, respondió Sócrates- Entonces no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el Segundo filtro, el de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?” -No, por el contrario… respondió la persona…

Sócrates insistió diciendo: “Entonces deseas decirme algo malo sobre él, pero no estas seguro de que sea cierto. Aun así podría querer escucharlo porque queda un filtro, el de la utilidad. ¿Me serviría de algo saber lo que me vas a decir de mi amigo?” -No, la verdad es que no…respondió el hombre…

“Bien (concluyó Sócrates), si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, ni útil, ¿Para que querría saberlo?

Esta simple e inmensa sabiduría, de ser aplicada en casos de habladurías, evitaría muchos errores y entredichos que a nada conducen. Por eso cada vez que oigas comentarios sobre algunos de tus amigos cercanos o simplemente conocidos, aplica este triple filtro y veras que, en la mayoría de los casos, las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres…

tags:

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *