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Leyenda de Mota
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Leyenda de Mota

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motaPor las calles de Juanacatlán, Jalisco, a mediados del presente siglo empezaron a escucharse gritos lastimeros y ayes de dolor, la gente se encerraba temprano en sus casas y no salía por ningún motivo a las calles con escaso alumbrado.

Por las orillas del río iniciaba los gemidos que se convertían poco a poco en desesperantes llamadas: La llorona había iniciado sus recorridos.

Los niños eran asustados por sus padres y se les conminaba a tal o cual trabajo que debían realizar so pena de tener que soportar el paso de la llorona con las puertas o ventanas abiertas, incluso los adultos llegaron a temer al sonido que noche a noche se aproximaba, pero no sólo era eso, algunos incluso llegaban a jurar que habían visto la figura de una mujer vestida de negro con el rostro cubierto y avanzando con tanta prisa que parecía que flotaba en vez de caminar.

Aunque no faltó algún curioso que quiso saber quién era en realidad la famosa mujer un día Reyes le esperó después del puente que estaba para el camino a Tateposco nada menos que con una escopeta cargada y al primer grito le soltó un disparo al aire, volviéndose la mujer asustada con las manos en alto y al conocerlo se identificó ella misma: “¡No tires Reyes soy yo, Mota! Reyes Piña no se inmutó y tirando otro disparo al aire le contestó -¡Pos´pa que nos andas asustando!” Provocando una carrera aún más rápida de la supuesta llorona, pero ya sin grito ni aspavientos.

Otro día, ya calmados los ánimos le preguntó: “Oiga Mota ¿Para qué andaba haciendo eso? Nomás nos anda asustando a todos”. A lo que la mujer contestó riendo: “Pues porque de alguna forma hay que hacerse notar hijo, de alguna forma”.

Desde ese día se acabó la leyenda de la llorona, pero la mujer siguió recorriendo las calles de noche vestida de negro, algunos aseguran que era capaz de atravesar las puertas de la iglesia sin abrirlas. Pero lo que sí consta es su afición a la búsqueda de tesoros, la cual alimentó las fantasías de sus contemporáneos y el afán de aventuras envueltas en un paisaje de asombro.

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