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Leyendas de Latinoamérica

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Esta semana le traemos la leyenda de la Mula sin Cabeza de Brasil y la leyenda de la Virgen de Urkupiña de Bolivia. Iniciamos con ‘La mula sin cabeza’ que es un personaje mitológico del folklore de Brasil. Se cree que el mito tiene una fuente medieval portuguesa y debería haber sido llevado a Brasil en el período colonial temprano.

Misterios mitos y leyendasEn la mayoría de las historias, sería originalmente una mujer que fue maldecida por Dios por sus pecados, a menudo se dice que fue una concubina de un sacerdote que realizó el sacrilegio de tener sexo en una iglesia con él y por ello Dios la maldijo a convertirse en las noches en una criatura monstruosa conocida como “La mula sin cabeza”.

En esta historia, algunas versiones además cuentan que el sacerdote también habría sido maldito y desde aquel día deambularía como un fantasma sin cabeza (conocido como el sacerdote sin cabeza).

La criatura se describe con la forma de una gran mula sin cabeza que en su lugar tiene una llama luminosa con la cual escupe fuego, además transita galopando con herraduras de plata (o de hierro) que producen un sonido horrible, más alto que el que cualquier caballo es capaz de producir. A pesar de estar decapitada, el rebuzno de esta criatura es generalmente muy elevado cuando está irritada y se puede escuchar por varios kilómetros y a veces, si está más tranquila, suena como si estuviera gimiendo una mujer o llorando.

Esta criatura tiene la capacidad de traspasar su maldición a otras mujeres pecadoras. La transformación de esta mujer maldita ocurriría generalmente en un cruce de caminos en la noche del jueves al viernes, sobre todo si la noche es de luna llena. Además, la transformación de la mujer en la mula sin cabeza sucede también en el campo psicológico. Su mente se cambia tan rápidamente que enfurece en la noche y sale a los campos, matando ganado, asustando a la gente y causando destrucción y confusión. Según la tradición la mula sin cabeza debe galopar sobre el territorio de siete pueblos o parroquias cada noche.

Leyenda de la Virgen de Urkupiña

CMisterios mitos y leyendas 1ua y pasto en abundancia para su rebaño. Un día esplendoroso de agosto, cuando el sol jugueteaba con los agrestes arbustos de la colina y el pasto esmeralda deslumbraba, se le apareció una Señora quien tenía un hermosísimo niño en sus brazos, sostenía con ella largas conversaciones en el idioma propio y nativo del lugar, el quechua. Frecuentemente la pastorcita jugaba con aquel niño en las aguas de una vertiente que brotaba de las rocas.

Desde entonces, casi siempre la muchacha demoraba al retornar a la choza de sus padres, por lo que éstos le preguntaron el motivo de sus tardanzas, la niña relató sus encuentros con la señora a quien llamaba “Mamita y el niño”. Decía que la mamita y su niñito descendían a jugar con ella en la chimpa juturis (o chimpa pilas), que así se llamaban y continúan llamándose las dos vertientes de agua clara y dulce situadas al pie de la colina. Al oírla, sus padres se alarmaron y se dirigieron repetidas veces a la verde colina para convencerse de los increíbles relatos de la niña.

Al reiterarse la visita de la “Mamita”, la niña fue en busca de sus padres y estos al Doctrinero (las parroquias eran denominadas doctrinas y por extensión al sacerdote Doctrinero) y vecinos del rancherío, que informados del acontecimiento decidieron cerciorarse de su veracidad, acudiendo al lugar donde la niña los guiaba.

La Virgen al ver que la pastorcita no aparecía se levantó del lugar donde estaba y subió cuesta arriba el cerro, mientras la niña gritaba indicando con el dedo, en quechua “Jaqaypiña urqupiña, urqupiña”, que en quechua significa “ya está en el cerro”, (urqu=cerro, piña=ya está), de ahí el nombre castellanizado de Urkupiña.

La señora, al llegar a la cima, desapareció pero lograron alcanzar a ver una imagen celestial que se esfumaba en la maraña de los algarrobales, cactus y ululas. Convencidos que la visión era extraña, corrieron al pueblo. El párroco convocó a los pobladores y, junto a otras autoridades, acudieron al lugar del prodigio frente a la ranchería de Cota…

La multitud bulliciosa trasladó esta imagen a la capilla de Quillacollo y desde entonces es conocida como la Virgen de Urkupiña, quien es muy venerada por el pueblo boliviano y los relatos de los milagros que se prodigan a sus devotos son extraordinarios.

En ese lugar se construyó una capilla de la Virgen, actualmente se ha trasladado la imagen al templo Matriz de Quillacollo hasta donde llegan peregrinos de toda Bolivia y Sud América para venerar a la Virgen María de Urkupiña, patrona de la integración Nacional.

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