Leyendas de Navidad
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Leyendas de Navidad

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Esta semana les traemos diferentes historias, misterios, mitos y leyendas de Navidad…

Los 13 hombrecitos de la Navidad: En Islandia, cuyo territorio abarca la isla homónima y algunas pequeñas islas e islotes adyacentes en el océano Atlántico entre el resto de Europa y Groenlandia, el lugar de Santa lo ocupan 13 hombrecitos que son los que se encargan de que los niños reciban los regalos. Bajo el nombre islandés de jólasveinarnir o jólasveinar encontramos unas figuras típicas del folklore islandés que en tiempos modernos se han convertido en la versión islandesa de Santa Claus. También se les llama Yule Lads o Yulemen. A lo largo de los tiempos su número ha variado, pero hoy en día se considera que son trece. Su cometido es colocar regalos o castigos en los zapatos que los niños dejan puestos en los marcos de las ventanas durante las trece noches anteriores a Nochebuena. Así, cada noche un jólasveinarnir visita a cada niño dejándoles regalos o papas en mal estado, según haya sido su comportamiento bueno o malo a lo largo del año.

Belsnickel: En algunos países de Europa, más específicamente Alemania, Holanda y Austria, Belsnickel es el principal compañero de Santa. Siempre se lo describe como un hombre de montaña, con pelo que cubre su cuerpo. Belsnickel vestía con pieles y harapos y, a veces, llevaba una máscara con una larga lengua y una vara para castigar a los niños malos. A diferencia de los otros “compañeros de San Nicolás”, Belsnickel no se hace acompañar por el santo, sino que visita solo las casas donde hay niños y combina tanto la amenaza como los aspectos benignos, que en otras tradiciones se dividen entre el San Nicolás y la figura acompañante. Hoy en día se dice que este personaje aparece unos días antes de Navidad y, aunque ya no suele golpear a los niños, si les aconseja que aún están a tiempo de cambiar. El Belsnickel viajó con los emigrantes germánicos y holandeses de Europa a Estados Unidos. La tradición actualmente se conserva sólo en Pensilvania.

La bruja Befana: La bruja Befana es una figura típica de un gran número de zonas de Italia. Su nombre proviene de la palabra epifanía, la festividad religiosa en la época de Navidad que se celebra en Italia. Según la tradición, la Befana visita las casas de los niños de Italia la noche del 5 al 6 de enero montada en su escoba para llenar los calcetines que estos dejan en sus casas con regalos y caramelos si han sido buenos o con carbón si se han portado mal. Según cuenta la leyenda de la Befana, los Reyes Magos al perderse de camino a Belén para llevar sus presentes al niño Jesús, pidieron ayuda a una anciana para que les guiase en el camino. A pesar de las súplicas de los Reyes Magos para que les ayudara, la anciana no accedió y se quedó en su casa. Después la anciana se arrepintió de no haber acompañado a los Reyes Magos y preparó una cesta con varios dulces y se fue en busca de los Reyes Magos. Al no encontrarlos, la anciana fue parando en cada casa que encontraba y regalaba los dulces que había preparado a los niños, confiando en que alguno de ellos fuera el niño Jesús.

La flor de nochebuena- Hace muchos años, en un pequeño pueblo de México, todos los habitantes se reunían en la iglesia cada año durante el nacimiento de Jesús para dejarle algún regalo. Un pequeño niño llamado Pablo solo veía como todos iban y depositaban sus regalos, pero él no tenía nada que regalar, él era muy pobre y eso lo hacía sentir mal. Pablo quiso esconderse para evitar que otros vieran que no tenía nada que dar, fue y se escondió en un rincón de la iglesia y comenzó a llorar, pero pronto de sus lágrimas que habían caído al suelo, comenzó a brotar una hermosa flor con pétalos rojos. Pablo comprendió que aquella flor era un regalo de Dios, para que Pablo se la regalara al niño Jesús. Contento fue y depositó aquella flor juntos con los demás regalos, pero manteniendo el secreto que había nacido de sus lágrimas.

Otra versión de la leyenda cuenta que había una niña de escasos diez años cuya madre tenía el encargo de tejer una cobija nueva para el pesebre del niño Jesús de su iglesia, ya que la que tenía estaba muy vieja y raída. Ella aceptó encantada y empezó a elaborarla con gran entusiasmo, pero al caer gravemente enferma no pudo terminarla y la dejó a medias en el telar.

La niña preocupada intentó acabarla, pero sólo consiguió enredar todos los hilos y las madejas. Al día siguiente, al atardecer, empezó la procesión al templo de todos los lugareños y la pequeña escondida detrás de un gran matorral, llorando, los veía pasar con enorme tristeza pues su madre seguía enferma y no había cobija nueva para el Niño.

De pronto se le acercó una anciana bondadosa y le preguntó qué le pasaba. Lucina, que así se llamaba la niña, le contó toda su pena y la buena mujer la consoló diciéndole que ya no se preocupara pues su mamá ya había sanado y que se apurara a cortar unas ramas de esa planta que la escondía y se las llevara como obsequio al Niño.

Lucina obedeció a la señora y con un manojo de aquellas ramas llegó corriendo al templo. Colocó con gran cuidado las varas alrededor del pesebre, mientras la gente en silencio la observaba. De pronto todo se iluminó y de cada rama había surgido una enorme estrella roja que entibió rápidamente el ambiente.

La niña sonrió pues seguramente el divino Niño ya no pasaría más frío. Feliz salió corriendo y vio que todos los matorrales de la calle y las montañas lucían estrellas radiantes iguales a las que había en el pesebre y que su humilde presente se había convertido en el más resplandeciente de todos los regalos.

Primer árbol de Navidad en México- Para las fiestas navideñas de 1864, el Palacio Imperial de Chapultepec, remodelado al gusto de Maximiliano I de México y su esposa Carlota, presentó algo extraordinario y que los mexicanos no habían visto jamás: un gran pino colocado al centro de uno de los salones del palacio, decorado con listones, velas, frutas y regalos a sus pies.

Los aristócratas mexicanos que tuvieron oportunidad de ver ese árbol navideño de inmediato adoptaron la idea y colocaron en sus casas uno similar. Así empezó esta costumbre europea en México.

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