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Leyendas del Día de los Muertos

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La primera historia de hoy es la de ‘la casa de la Tía Toña’. En Chapultepec, existe una leyenda sobre una casa que aguarda en lo profundo de la tercera sección del bosque a aquellos aventureros que busquen experiencias paranormales. Es tan famosa la historia de la casa de la Tía Toña que muchos han salido en su búsqueda e incluso han encontrado la muerte como es el caso de 23 jóvenes que en 2009 cayeron de un barranco de 30 metros tratando de encontrar la casa.

La “Tía Toña” era una mujer solitaria y con dinero, sin ninguna familia con quien compartir su fortuna. En medio de esta soledad decidió darles cobijo en su casa a los niños de la calle, proporcionándoles techo, ropa y comida, no se sabe con precisión a cuantos. Convirtió su casa en el hogar que todos esos niños tanto necesitaban. Pero tan extraños son los sucesos de la vida que esta acción humanitaria, llena de bondad, no le trajo más que desdichas. Sin agradecimiento alguno los jóvenes le hicieron la vida imposible y, entre bromas y pleitos, un día Tía Toña simplemente perdió la paciencia y arremetió contra ellos a golpes hasta dejarlos sin vida, para después deshacerse de los cuerpos arrojándolos a un río cercano.

Aquella acción comenzó a atormentar a la Tía Toña hasta robarle el sueño, así que se encerró en su habitación y no se la vio salir jamás. Ahogada en su pena y tristeza se convirtió en leyenda, debido a que en aquella casa ubicada en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, se dice que el fantasma de la mujer aun ronda el inmueble, tomando una actitud hostil hacia cualquiera que se acerque, arrojando cosas desde lo alto, mientras vigila desde la ventana tratando de alejar a los curiosos.

Son muchos quienes afirman ver su silueta en las ventanas de aquella gran casa, asegurando que al pasar cerca se siente una enorme presión sobre los hombros, acompañada de una fuerte sensación de ser visto fijamente.

En ciertas ocasiones se han podido escuchar muchos gritos en los alrededores, atribuyéndoselos a aquellos niños asesinados en ese terrible día en que la “Tía Toña” les arrebató hasta el último aliento a golpes.

La segunda leyenda es la del degollado de la Noria

Esta historia inicia con María una pequeña niña de tan solo 10 años, quien fue enviada a vivir con su tía a la Noria pues su madre ya no podía mantenerla. Su tía solo tuvo un hijo, pero este se perdía constantemente en peleas y borracheras por lo que para su madre era como no tenerlo.

María, quien estaba consciente del estado físico de su tía, se encontraba molesta pues su primo no era capaz de mover ni un solo dedo para ayudar a su madre, por lo que al ser invitada por su tía a vivir con ella aceptó con gusto, aunque ella nunca supo los verdaderos motivos.

 La tía de María tenía un terreno enorme y hermoso como ningún otro y su hijo esperaba la muerte de su madre para poder heredar el lugar. Al llegar María, él comenzó a inventar muchas situaciones para hacerla sufrir. Un día el joven llegó muy borracho, derribando la puerta, gritando insultos y maldiciones, por lo que su madre lo envió a dormir a una habitación que estaba alejada de la casa, advirtiéndole que no volviera hasta que se le hubiera pasado tal borrachera.

 A la mañana siguiente María tuvo que ir al mercado y allí escuchó a un grupo de mujeres murmurando que la noche anterior habían escuchando la carreta de la muerte, por lo que al regresar a casa lo primero que hizo fue correr con su tía a preguntarle acerca de tal suceso. Su tía le contó que cuando se escuchaba rondando una carreta por las noches en las calles de Noria seguramente alguien moriría pronto. Por la tarde el primo entró furioso a la casa reclamándole a su madre porqué las dos mujeres hacían tanto ruido fuera de la habitación donde él dormía, pero su madre desconcertada le dijo que ellas nunca habían ido hasta allí…

 Pasó ese día y, al siguiente, María se topó nuevamente con las mismas mujeres que ahora decían que habían escuchado a la carreta dirigirse en dirección a la casa de su tía. Preocupada María corrió en busca de su primo para advertirle lo que estaba pasando pero, al encontrarlo, él la corrió sin siquiera permitirle hablar.

 Días después el joven volvió a la casa de su madre, muy molesto, diciéndole a ver porque lo había ido a buscar por la noche, pero ella le dijo que eso no podía ser ya que ella se había dormido temprano. Él salió lleno de rabia y enojo gritándole que no creería la tonta leyenda que le contaban. Su madre le rogó que por nada del mundo fuera a abrir la puerta, ni siquiera mirar por la ventana, pero esa misma noche al empezar a aullar los perros por la presencia de alguien cerca de su casa, el joven salió enfurecido a ver quién era pero, al no encontrar nada, volvió a la casa. En ese preciso momento el viento comenzó a soplar incontrolablemente y un enorme estruendo se escuchó en todo el pueblo despertando a la mayoría de la gente. Todos corrieron a la casa donde se encontraba el joven y, al llegar, lo encontraron degollado.

Se cuenta que en el momento del terrible estruendo la muerte confundió al joven pues esta buscaba a su madre enferma y, al percatarse de que él no era a quien buscaba, se encolerizó partiendo su cuello con su guadaña. También se dice que desde entonces cada vez que se acerca la muerte de alguien en la Noria, no solo se pueden escuchar el galope de caballos, sino también el grito desgarrador de aquel joven que vuelve desde el más allá para advertirle del peligro a todo aquel que se encuentre cerca.

 

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