Lo que natura non da Salamanca non presta

El ser humano lo quiere todo en la vida pero, como es cómodo por naturaleza y antonomasia y prefiere el placer momentáneo al esfuerzo constante, deja pasar el tiempo sin perfeccionar ni optimizar sus virtudes, creyendo que el éxito le va a llegar por generación espontánea. Como eso no pasa (salvo que entre a tallar el gran imponderable de la suerte) llega el momento en que algunas personas ven su vida chata y gris y les entra el apuro por lograr sus propósitos, pero como no tienen la preparación necesaria y, para colmo, hay otros que hicieron el camino debido y están mejor preparados para obtener lo que ellos desean, entonces apelan a lo único que pueden: adular, barbear, jalar oreja o como se diga comúnmente en su lugar de origen…

Estas personas se vuelven profesionales del parloteo… hablan y hablan tan solo para decir palabras sin sustento, sin verdad, huecas. Palabras cargadas de un dulce sopor que solo sirven para atrapar, para seducir, para engañar y para matizar o equilibrar la insuficiencia de capacidad.

Además de eso, estas personas subliman al máximo sus ‘aptitudes’ por lo que, si saben deletrear el abecedario pasan a ser letrados, si por ventura aprendieron la regla de 3 simple entonces ya son catedráticos y si tienen un poco de audacia y roce social, entonces se auto catalogan como líderes sociales o comunitarios…

En verdad, a mi me gustaría ir a operar al hospital de mi barrio, así que: ¿si me pongo la bata de doctor, el estetoscopio colgado al hombro y un bisturí en la mano me lo permitirán? Total yo ya he visto varias series y documentales médicas en la tele, además creo tener una habilidad innata para la medicina y me merezco una chance de demostrarlo. Usted que dice: ¿Me deberían de dar la oportunidad? Ciertamente que no…

Así obra la mayoría de las personas: no se preparan, no se capacitan pero igualmente quieren ser lo que no son y para eso creen que lo único que falta es verborragia y un toque (sutil o descarado) de adulamiento a la persona ‘correcta’… Y ¿saben lo que es peor? Que, lamentablemente, muchos de ellos aun consiguen de ese modo lo que buscan, porque siempre hay oídos ávidos y necesitados de halagos vulgares…

Narra una historia que estaba Diógenes comiendo lentejas, cuando lo vio el filósofo Aristipo y le dijo: “Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer lentejas”.
A lo que Diógenes le replicó: “Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey”.

Lo que nos enseña Diógenes en esta historia es que es preferible mil veces morir de pie, que vivir de rodillas. Por eso siempre será mucho mejor y más confiable competir teniendo la idoneidad, educación y sapiencia necesaria, que hacerlo mediante el adulamiento, ya que la lisonja podrá mecer y arrullar por un tiempo el oído de otros tapando ineficiencias pero, al final, la falta de logros termina imponiendo lo que la ciencia denomina “selección natural” (que los más aptos subsistan), ya que lo que natura non da, Salamanca non presta…

 

 

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