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Lo que realmente deseamos… a veces ya lo tenemos

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Tab Machado
Tab Machado

Los seres humanos vivimos nuestra existencia siempre anhelando lo que no tenemos y buscando una perfección que, cuando en algún momento se alcanza (aunque sea por un segundo), se convierte en imperfección porque de inmediato se aspira a algo aun mayor o diferente… Y así pasamos la vida, buscando en lo etéreo y abstracto aquello que pueda satisfacer a nuestro corazón por completo.

¿Por qué ocurre esto? Porque estamos acostumbramos a no valorar en su justa medida lo que conseguimos y porque tendemos a imaginar perennemente que en lo intangible está aquello que realmente nos complacería. Lo increíble es que, solo cuando perdemos lo que tenemos es cuando nos damos cuenta de su real valor y lamentablemente, muchas veces, ese bien ya es imposible recuperarlo. Y así vivimos, quejándonos de nuestro infortunio y ambicionando lo que es imposible de lograr…

Generalmente la realidad supera por mucho la más alocada ficción… por eso comparto con ustedes una historia real y aleccionante que ha salido a luz en estos días. Hace unos 10 años un pescador filipino levantó accidentalmente con su ancla una almeja gigante que contenía en su interior una perla de 70 centímetros de largo, 30 centímetros de ancho y 34 kilos de peso. Él no lo sabía pero acababa de encontrar la mayor perla natural de la que se tiene conocimiento y que ha sido valorada recientemente en unos 100 millones de dólares.

Sin embargo el pescador, cuando trajo la perla a su casa no fue a tasar su valor, sino que la guardó cuidadosamente bajo su cama como un amuleto de buena suerte. Durante diez años, cada vez que salía al mar, el pescador y su familia frotaban la perla con sus manos esperando una jornada con buena fortuna.

A principios de este año la vivienda del pescador sufrió un incendio y cuando tuvo que mudarse a una nueva casa decidió deshacerse de algunas cosas, entre ellas la enorme perla que había sido su amuleto de la suerte. Así fue que la entregó a las autoridades de la oficina de turismo de Puerto Princesa. Unos días después, cuando los expertos analizaron la perla y la tasaron, el hombre se enteró del enorme valor que tenía su hallazgo. La verdadera fortuna, esa que había invocado durante 10 años cada día, estuvo exactamente (el mismo tiempo) siempre debajo de su cama, sin ningún usufructo…

Esta historia nos invita a pensar y reflexionar sobre el valor que le damos a nuestras propias posesiones y logros ya que, muchas veces, lo que realmente deseamos, lo que pedimos con anhelo y fervor, ya lo tenemos… pero no lo apreciamos. Por eso abre bien tus ojos y escudriña profundamente tus posesiones y logros, para estimar y disfrutar en su justa medida lo que tienes o has conseguido porque, recuerda siempre, que la vida es una compañera celosa y cruel que suele no perdonar nuestros errores…

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