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Los Atletas de la soledad

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Carlos Rojas

Estar en todas partes y en ninguna es la soledad que aflige a los hombres desde tres ópticas distintas: física, psíquica y espiritual. Hay escritos, canciones y poemas que hablan sobre la soledad, algo a lo que casi todo el mundo le tiene miedo… ¿Porque? si cuando llegamos a este mundo llegamos solos, vivimos 9 meses en un paraíso solos… practicando la soledad. Cuando nacemos nos reciben los doctores, enfermeras, papá, mamá y toda la familia y hasta hacen fiesta y eso ¿es estar acompañado? ….

En el momento que somos bautizados hacen una gran reunión y todo mundo se divierte en nombre del bautizado que se pasa solo en su cuna… eso es estar acompañado y a la vez estar solo…

Una cita dice que “mas vale estar solo que mal acompañado”…así que tenemos que trabajar solos y, así, lo que logres será de mas valor, por eso aunque te cueste y sientas mucho dolor tu puedes solo, no busques ayuda, ni esperes un favor porque “la mejor compañía que puedes encontrar es la soledad”.

¿Has observado como te puedes sentir solo estando entre la multitud?, muchas veces cuando sentimos que algo nos falta lo buscamos  por todas partes, sin saber que lo que buscamos está en nosotros en nuestro interior. Ideas, emociones, sentimientos, verbo, pensamientos, todo está en nuestro interior. Como podemos ver nunca hemos estado, ni estaremos solos.

Cuando estamos a solas nos podemos construir un mundo, porque la soledad es como tu quieras que sea. Para muchos es saludable estar en soledad el mayor tiempo posible, muchas veces estar en compañía puede resultar aburrido, incluso una perdida de tiempo.

El gran filosofo Gassett afirmó que “cada quien vive su vida por si solo,  lo que es lo mismo que la vida es total soledad”. Así que el pensamiento lo pienso solo “yo en mi soledad”… bendito Dios, porque esta vida si que parece un juego, como este juego de palabras, pero  los juegos tienen reglas, así que si queremos jugar sigámoslas y todo marchará bien…

Si te sientes solo, no lo estas,  hay  una  fuerza universal que nunca te abandona y que te fortalece para vencer los grandes retos que se pongan enfrente y te acompaña para lograr todo lo que sea. Aprenderemos mucho si aprendemos a estar solos, ya lo decía el poeta: “si no hay soledad no hay crecimiento”…

Hay personas que desde la cuna al panteón persiguen la soledad como a su propia sombra sin llegar a conseguirla y otros son perseguidos por ella como si también se tratara de su propia sombra, sin poder escapar a un destino solitario. La soledad es como la medicina: hay que tomarla en dosis para vivir equilibradamente, porque cuando la soledad no se dosifica, absorbe la vitalidad y se va alojando en los intersticios de las horas muertas, quedándose como surcos en la piel y en las quejas que los años producen.

Cuando dejamos nuestra actividad y nuestros quehaceres también llega la soledad, quizás por primera vez y la vida cambia porque los dizque amigos que nunca fueron siguen rumbos dispersos y al ya no producirse la vivencia diaria se producen sombras extrañas que alejan cada vez mas a aquellos que un día compartieron el despacho, luchas sociales, deportes, reuniones y convivencias del día que no arraigan el alma. Esas sombras abrazan nuestra soledad, que nos atrapan y nos devoran, si no se está dispuesto a sacrificar su propio lamento y egocentrismo para situarnos con sabia y humilde actitud en el centro de la radiación de vida que es el SER, que palpita como engendrador existencial en el fondo de cada persona y donde las soledades son aprovechadas para enriquecernos y alimentarnos de lo propio, de lo que de gran manera el arte de la naturaleza ha puesto en cada corazón humano.

Así que debemos observar lo que es la soledad física, psíquica y espiritual para que, como grandes buceadores del silencio interior, nos podamos convertir en grandes  “Atletas de la Soledad “.

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