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Los estudios científicos realizados para probar la existencia del alma

Los estudios científicos realizados para probar la existencia del alma

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Desde el principio de los tiempos el ser humano ha tratado de descubrir si existe el alma, dónde está, que peso tiene y si la misma es inmortal. Se han hecho innumerables experimentos para poder demostrar que el alma existe y que se despega del cuerpo al momento de la muerte.

Por ejemplo, el Dr. Duncan MacDougall, de Haverhill, Massachusetts fue un médico que postuló que el alma era material y que, por lo tanto, tiene masa. Para comprobar eso el científico decía que había un descenso apreciable en el peso de una persona que fallecía (21 grs.) y eso señalaba que la esencia se había separado de los restos físicos. El Dr. MacDougall llevo a cabo experimentos al respecto en 1907.

El Dr. MacDougall, tratando de determinar si las funciones psíquicas continúan existiendo como una individualidad o personalidad separada después de la muerte del cerebro y el cuerpo, construyó una cama especial en su oficina con una pesa sensible a dos décimas de una onza. Instaló en esa cama una sucesión de seis pacientes en las etapas finales de una enfermedad terminal y los observó antes, durante y después del proceso de la muerte midiendo los cambios correspondientes en peso. Luego intentó eliminar todas las explicaciones fisiológicas de los resultados observados como podía concebir.

Según MacDougall, la comodidad del paciente fue atendida en todos los sentidos, a pesar de que estaba prácticamente moribundo cuando se le colocó en la cama. Perdió peso lentamente, a razón de una onza por hora debido a la evaporación de la humedad de la respiración y la evaporación del sudor. Al cabo de tres horas y cuarenta minutos expiró y de repente, coincidente con la muerte, el extremo de la viga cayó con un golpe audible contra la barra limitante inferior y permaneció allí. La pérdida se comprobó en tres cuartas partes de onza.

MacDougall repitió su experimento con quince perros y observó que “los resultados fueron uniformemente negativos, no hay pérdida de peso a la muerte”, dijo. Este resultado aparentemente corroboró la hipótesis de MacDougall de que la pérdida de peso registrado cuando expiraron los seres humanos se debió a la salida del alma del cuerpo, ya que (de acuerdo con su doctrina religiosa) los animales no tienen alma.

Obviamente que su teoría tuvo muchos detractores, no obstante MacDougall creía que estaba en lo cierto así que cuatro años después informó que había pasado a hacer experimentos en los que esperaba tomar fotografías del alma, aunque nunca se informó públicamente de haber logrado hacerlo.

Aparentemente MacDougall parece no haber hecho ningún avance en experimentos más avanzados en cuanto a la medición del alma humana después de 1911 y falleció en 1920. Sin embargo, su legado sigue vivo en este mito y se sigue diciendo que el alma humana pesa 21 gramos.

Más adelante, en la década de 1940 el doctor R.A. Watters llevó a cabo, en el laboratorio de la Fundación de Investigación Biofísica William Bernard Johnston, en Reno (EE.UU.), una serie de experimentos con animales que buscaban probar, nuevamente, la existencia del alma. Su hipótesis era que el alma es una energía situada en el espacio entre los átomos de las células.

Para probar su teoría, que denominó “hipótesis atómica del alma”, encerraba pequeños animales rociados con éter para que murieran en un artefacto llamado “Cámara de Wilson”.

La cámara contenía vapor de agua enfriado y saturado al máximo que, al entrar en contacto con una partícula energética, dejaba una traza de niebla. La idea del Dr. Watters era que si el animal moría dentro de esta cámara, dejaría un dibujo que permitiría probar la realidad del alma.

El doctor afirmó mas tarde en sus informes haber observado la traza energética al lado de los animales recién fallecidos, una forma incorpórea parecida al cuerpo del animal que tardaba hasta 8 horas en disolverse. Estos datos le alcanzaron para concluir que existe un cuerpo anímico que abandona el cuerpo físico en el momento de la muerte.

Nuevamente las voces detractoras no tardaron en hacerse oír. Diferentes investigadores arguyeron que tras realizar el mismo experimento no observaron ningún resultado. Otros escépticos aseguraron que el proceso o la cámara tenían algún fallo. La gran mayoría estuvo de acuerdo en que se necesitaba una gran cuota de imaginación para observar lo que el Dr. Watters veía.

Pero aunque otros científicos hayan descartado los descubrimientos de Watters, en los archivos de la Sociedad para la Investigación Psíquica de Cambridge se conservan sus fotografías y cuadernos.

Watters llevó a cabo cientos de experimentos utilizado diferentes métodos, por lo que algunos informes de sus experimentos tuvieron diferentes detalles.

De acuerdo con una descripción de su experimento el científico señaló que, en todas las pruebas en las que la criatura murió de forma permanente, incluso después de ocho horas de observación, un “fenómeno sombra” aparecía en la cámara coincidente con la forma de la criatura. Sin embargo, si el animal revivía, ninguna figura aparecía en la fotografía.

Watters escribió con respecto a sus experimentos con la cámara de Wilson: “Nueva evidencia experimental que identifica una forma de energía que se pierde en el cuerpo físico al momento de la muerte real, no sólo una forma de energía que hemos sido capaces de predecir con evidencias físicas, sino un ‘cuerpo inmaterial’ que, en el momento de la muerte, hace su escape del cuerpo físico y se hace visible por medio de vapor de agua”.

Dos estudios científicos que intentaron probar la existencia del alma y detractores que desestimaron la veracidad de los mismos… ¿Usted que cree? ¿Realmente el alma existe y fue demostrado o es imposible poder hacerlo?

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