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Los Milagros Si Existen

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Jacqueline Camacho-Ruiz

Hace algunas semanas, compartí una historia titulada “La espera que cambió mi vida.”  Fue una historia que me cambió la manera de pensar ya que la vida de mi querida madre dependía de ella.

Hace tan solo una semana, que mi mamá me mandó algunas cosas de México, entre las cuales estaban mi dulce favorito de guayaba, un libro de Dale Carnegie que leí por primera vez cuando tenía 7 años y una carta que

cuenta la odisea de su enfermedad al final de Diciembre 2010, desde su perspectiva…

He aquí, su relato:

“A final del 2010, comencé a sentir un dolor abdominal insoportable, seguido por pérdida de peso.  Después de haber asistido a cuatro médicos diferentes  para saber el diagnóstico de mis males sin ningún resultado, decidí visitar un gastrointestinólogo para otra opinión.  El doctor decidió hacer un ultrasonido y el día de noche buena, me encontraron unos parches de origen desconocido en el hígado.

Todo parecía que era un cáncer avanzado, por lo cual me enviaron con carácter de urgencia a un oncólogo (especialista en cáncer).  El decidió hacerme una topografía, la cual desagradecidamente indicaba el problema con más claridad.

Todo esto concordaba con los comentarios del médico que decía que si era cáncer estaba avanzado y los síntomas que ayudaban a confirmar ese diagnóstico: perdida de peso, falta de apetito, un dolor que me hacia sudar y piquetes repentinos en el lado del hígado- esto también con un color muy pálido en la piel y ojeras muy pronunciadas.   A pesar de todo esto, mi ánimo y mi fe, seguían adelante- pero empezaba pensar en la muerte como algo inminente.  Le pedí a Dios una oportunidad de vida, pero que no se hiciera mi voluntad, sino la de él.

Lo más cruel fue cuando le mande un mensaje a mi hijo mayor Efraín que vive en Texas y le platiqué lo grave de la situación.  Él me contestó que si era una muy mala noticia y le partía el alma.  Le dije a mí también me partía el alma darle la noticia pero que hay que tener resignación.  Efraín continuó diciendo: “Mamá, estoy preparado para lo que sea, te quiero muchísimo.”

Todavía escribo éstas palabras y se me hace un nudo en la garganta…

En los días posteriores,  me dediqué a hacer una especie de despedida a mis seres queridos y amistades.  También me preparé para una posible muerte física- pero no espiritual.  Los estudios continuaron, el médico decidió hacerme una biopsia para confirmar el diagnóstico- mi hijo decidió estar presente cuando me dieran los resultados, lo cual fue muy importante para mí, el simple hecho de tener su presencia.

Afortunadamente, el resultado indicaba que la malignidad era negativa; lo cual era muy alentador.  A pesar de estos resultados, el médico decidió hacer otra biopsia con una cirugía para descartar toda la posibilidad de cáncer.…pero algo ocurrió…después de tan sólo tres dias, de tener dolores intensos, los síntomas comenzaron a desaparecer gradualmente.  El dolor no volvió más…

Los estudios estaban listos para la cirugía y no sabía como decirle al médico que me esperara un poco, pero el miedo de que podría tener cancer era intenso. Le pedí a Dios dirección y guía.  Tome las fuerzas  y el riesgo de decirle al médico que sencillamente los síntomas habían desaparecido y que no quería una cirugía si no fuese necesaria- para mi sorpresa, estuvo de acuerdo conmigo, diciendo que si no tenía síntomas, era algo muy bueno.  Pasaron unas semanas sintiéndome mucho mejor y fué cuando decidió el médico hacerme otro ultrasonido…el cual mostró lo inesperado…absolutamente nada de lo que se habia encontrado anteriormente!

El médico desconcertado y muy sorprendido  mando a hacerme otro estudio ese mismo dia para verificar.  Regresó al consultorio con los resultados, y ya no mostraban nada, ?lo cual significaba que estaba curada!

El acabó diciendo que no cabía duda que el hígado se regenera.  Yo le dije al doctor: ‘¿Los milagros existen, verdad?’A lo cual dijo: ‘ ¡Claro que sí!’ …Y para mí esto es un milagro, lo que me hace afirmar que yo soy uno de ellos porque Dios es el mismo, hoy, ayer y siempre!”

Ojalá que esta historia nos haga reflexionar acerca de la importancia de la vida y lo bello que es tener la oportunidad de vivir.

Jacqueline Camacho-Ruiz

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