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Los niños llorones de Bruno Amadio

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Los niños llorones de Bruno Amadio
Los niños llorones de Bruno Amadio

Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

Bruno Amadio (1911–1981), más conocido cómo Giovanni Bragolin o ‘El pintor maldito’, fue un pintor italiano nacido en Venecia y afincado en España tras la II Guerra Mundial. Es el supuesto creador, de fama algo extraña, de una serie de 27 retratos conocidos cómo ‘Los niños llorones’. Se dice que los cuadros de este artista atraen desgracias a quienes los poseen. No obstante, han sido obras de mucha difusión, siendo muy solicitadas sus reproducciones en países como España o Inglaterra, ya que algunos creen que protegen a los niños pequeños.

Se dice que frustrado por su nula fama como artista, Amadio hizo un pacto con el diablo para que sus pinturas tuvieran éxito en la sociedad. A partir de entonces realizó cuadros en los que aparecen niños llorando. Uno de ellos fue un retrato de un niño que vivía en un orfanato que, una vez finalizado el cuadro, se incendió y acabó con la vida del niño. Solo sobrevivió, en forma intacta, el retrato realizo por el pintor. Dicen que el alma del niño, desde entonces, habita en el cuadro y que las casas donde se cuelga uno de estos originales arden en llamas y son fuente de misteriosos poltergueist y fenómenos extraños. En Chile, por ejemplo, se conoce el cuadro mencionado cómo ‘El niño que llora’ y, si se gira 90º hacia la derecha, puede verse a un pez comiendo la cabeza del niño. Al igual que otros cuadros, cómo ‘El grito de Munch’, las obras de este pintor han transcendido el mero hecho pictórico. La gran expresividad y el simbolismo que reflejan, emanada de la sensibilidad del autor influida por los acontecimientos sociales del momento, han llevado a la creación de fábulas que nunca han sido corroboradas.

Al final de los años setenta la leyenda se extendió como la pólvora y los testimonios sobre la mala suerte de todos aquellos que poseían uno de los cuadros de la colección se multiplicaban por momentos. Nadie quería tener uno de estos cuadros en su casa y las copias dejaron de realizarse por falta de pedidos, “por si acaso”, todos fueron descolgando sus cuadros y arrinconándolos en los desvanes si no deshaciéndose de ellos lo más rápido posible.

Cuentan, que en determinadas fechas, si uno se ponía delante del niño llorón podía pactar con el diablo y éste te podía mirar directamente a los ojos a través de la enrojecida y llorosa mirada del niño.

Hoy en día todavía quedan muchos de sus cuadros en circulación y todavía son muchos los que aseguran que en sus hogares suceden hechos extraños. ¿Leyenda urbana? ¿Cuentos de viejas? Para comprobarlo tan solo hay que comprar uno de estos cuadros y colgarlo durante una temporada sobre la cabecera de sus camas…

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