Los Rezadores de la noche y El Sombrerón

Misterios mitos y leyendasEsta semana les traemos dos leyendas muy tradicionales de Guatemala: los Rezadores de la Noche y El Sombreron. Iniciamos con la leyenda de los Rezadores de la Noche. La ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, cuyo nombre oficial e histórico es Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y popularmente nombrada como Antigua Guatemala, tiene un gran historial de leyendas. Según la tradición popular esto sucedió en el barrio de la Candelaria (también en la Recolección, Santo Domingo y La Parroquia Vieja).

Se dice que por la calle de la Amargura vivía una anciana que todas las noches se entretenía espiando por la ventana. Cierta vez, a la medianoche, la mujer vio que pasaba una procesión de rezadores a paso lento. Fue entonces cuando uno de ellos se paró y le dio dos candelas de las que llevaba en las manos y le pidió que las guardara. Le dijo que las colgara en la cabecera de su cama y que pasaría por ellas a la noche siguiente. La anciana asustada, las colgó donde el rezador le dijo y a la mañana del otro día lo que encontró en el lugar fue un par de huesos fémur.

Al borde de la histeria la mujer salió gritando al patio hasta que una vecina le dijo que se los habían dejado los rezadores y que saliera con un niño en los brazos ya que cuando uno ha visto a los rezadores y le han dado las candelas, es que se lo quieren llevar de este mundo. Entonces para salvarse de ellos lo que se tiene que hacer es salir a esperarlos en el mismo lugar donde se los vio pero con un niño en los brazos, sólo así las candelas no se vuelven huesos y se las pueden devolver a los rezadores, ya que la inocencia del niño tuerce la maldad de estos espíritus.

A la otra noche los Rezadores empezaron a pasar frente a la casa de la anciana pero esta los esperaba con candelas y, además, cargaba a un niño como le había dicho su vecina. Al acercarse el que le había dado las candelas, ella se las tendió y, al ver al niño, el rezador se las quitó enojado y se fue con los demás… Así que se salvó la anciana.

Al amanecer del nuevo día, luego que la mujer les narrara todo lo sucedido a sus vecinos, estos fueron a pedirle al Cura de la Candelaria que echara agua bendita por las calles de la Amargura y la de Candelaria. Fue así que, entonces, los rezadores de la noche ya no volvieron a aparecer por el barrio aunque, al poco tiempo, deambulaban ya por el barrio de Santo Domingo… Se dice también que la anciana ya nunca volvió a asomarse por las ventanas a espiar.

El Sombrerón

La historia del Sombrerón, también llamado el Tzipitio, el duende o Tzizimite narra que un personaje de corta estatura, vestido de negro, con un sombrero de color negro, grande, cinturón grueso y brillante y unas botas que hacen mucho ruido al caminar le gusta subirse a los caballos y hacerles trenzas en la cola y las crines. Cuando no hay caballos, trenza a los perros. También le gusta enamorar a las jovencitas de cabello largo y ojos grandes. Cuando alguna le agrada la persigue, le trenza el pelo y le canta con su guitarra de plata. Eso sí, también le echa tierra en el plato y no las deja comer, ni dormir.

El Sombrerón aparece a la hora del crepúsculo, arrastrando unas mulas de carbonero, con las cuales recorre la ciudad y sus barrios. Cuando es correspondido por una mujer, amarra sus mulas al poste de la casa donde vive, descuelga la guitarra y empieza a cantar y bailar.

Cierta noche el Sombrerón caminaba en un barrio de La Antigua Guatemala cuando vio a una muchacha muy bella con cabello largo y se enamoró de ella. Buscó su casa y le llevó serenata una y otra noche, pero ella no le dijo nada a sus padres sobre él. Un día empezó a dejar de comer hasta el punto de que casi murió y fue entonces cuando la madre se dio cuenta que era por el Sombrerón.

Entonces internó a su hija en un convento pero la joven siguió sin comer y un día despertó con una trenza en su pelo hecha por el espectro y ese mismo día murió. Durante el velorio apareció el Sombrerón llorando y sus lágrimas eran como cristales…

Cuenta la historia popular que una de las formas de saber si el Sombrerón anda cerca de una casa tratando de enamorar a una joven, es colocar cerca de su balcón o alrededor de los establos de la finca, una silla y mesa de pino recién elaboradas junto a aguardiente y una guitarra en noche de luna llena y se debe de guardar silencio para poder escuchar como el Sombrerón toca guitarra y canta. Recuerden que la tradición popular dice que al Sombrerón le atraen las muchachas de pelo largo y ojos grandes por ello, cuando se sospeche que está tras una joven, a esta se le debe cortar el pelo para que el espectro no encante su alma.

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