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Mal aprendido si, mal educado no

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Tab Machado
Tab Machado

No hay duda que para crecer y madurar como ser humano las personas deben de poder lograr acompasar dos necesidades internas básicas: tener lo que se llama en psicología ‘resiliencia’, que es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas y, además, haber tenido buenos maestros que hayan dejado huellas indelebles en el intelecto y en el corazón. Sin esas enseñanzas, sin esos ejemplos, sin ese conocimiento vital para enfrentar la vida y superar los inconvenientes no hay posibilidades de nada… Claro que hay personas que ni teniendo buenos maestros logra crecer y madurar, pero esos no tienen cabida en este escrito. Tener buenos maestros, de esos que realmente dejan un surco interior imposible de borrar puede ser la diferencia entre pasar por la vida o que la vida pase por ti.

Cuenta una historia al respecto que un maestro sufí narraba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma…

“Maestro “, lo encaró uno de ellos una tarde. “Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado”…

“Pido perdón por eso”, se disculpó el maestro, “permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno”. “Gracias maestro”, respondió halagado el discípulo.

“Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?”, volvió a decir el maestro, “Si. Muchas gracias”, respondió el alumno.

“¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?”, dijo pacientemente el maestro… “Me encantaría, pero no quisiera abusar de tu hospitalidad”, expresó sumamente complacido el discípulo.

“No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte. Permíteme también que te lo mastique antes de dártelo”, señaló el maestro…  “No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso!”, se quejó sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y entonces dijo como conclusión: “Si yo les explicara el sentido de cada cuento, sería como darles a comer una fruta masticada”…

La enseñanza y la instrucción son una herramienta básica que debe de ser bien aprovechada en el momento adecuado. Puede que no la entiendas en un principio o que no le veas utilidad inmediata, pero seguramente deberás echar mano a ella en alguna ocasión de tu vida. Y la mejor doctrina es la que se aprende de niño, se asimila de joven y se aplica toda la vida (sobre todo en la edad madura).

Por medio de este escrito quiero agradecer a todos y cada uno de los grandes maestros y profesores que he tenido a lo largo de la vida, principalmente mi padre y mi madre, que han dejado huellas indelebles en mi corazón y espíritu. Y, si hay algo mal que he hecho en todo este tiempo, créanme que no ha sido por ser ‘mal educado’, sino mas bien por ‘mal aprendido’, porque la educación que se me ha brindado ha sido más que suficiente y ella me ha permitido sostenerme en los momentos más difíciles de mi azarosa existencia.

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