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¡Me Salvó La Vida!

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Jacqueline Camacho-Ruiz

Parte 2

(Continuación de la historia de la semana pasada donde comparto como fue que me di cuenta de una condición rara con la cual había nacido)

 

Cabe enfatizar que yo tenía a mi bebé de tan solo 6 meses, lo cual hacia este proceso más difícil aún.   A pesar de esto y del grado de dificultad de la operación, yo siempre he sido muy positiva y decidí que esta ocasión no sería la excepción.  En las semanas que siguieron y antes de mi operación, decidí disfrutar a mi familia al máximo.  No estaba dispuesta a

 

rendirme; yo tenía a un esposo increíble, a mi pequeño bebé y al resto de mi familia que me apoyaba al 100%.  Decidí VIVIR a pesar del diagnóstico.  Decidí VIVIR para compartir el regalo de amor con todos los que me rodeaban.

 

Después de la cirugía, la realidad no fue fácil.  Yo estaba conectada a todo tipo de máquina y tubo.  Tenía un tubo por mi nariz hasta mi estómago, otro tubo en mi área abdominal, y el resto ya se lo imaginaran.  Lo importante era de que estaba viva y respirando.  Dios me había dado otra oportunidad.

 

La parte más increíble de todo este proceso fue de que después de la cirugía, el doctor fue a mi habitación y me dijo: “Tienes mucha suerte Jacqueline.  A pesar de la pequeñez del quiste que te quitamos, cuando lo llevamos al laboratorio, descubrimos que era pre-cáncer nivel 4, que es un paso antes del cáncer.  Imagina que ibas manejando a 80 millas por hora en una carretera con límite de velocidad de 20.  Estaba un policía ahí, pero justo en el momento que pasaste, el policía se distrajo por un segundo y no te vio.  Esta anécdota ilustra lo cerca que estabas de tener cáncer; un cáncer terminal en el sistema digestivo.”

 

Unos días después, otros doctores vinieron a visitarme y cuando me preguntaron como estaba, yo comencé a llorar y les dije: “Estoy llorando porque estoy viva de milagro,” esto, recordando mi conversación con mi doctor unos días antes.

 

El saber es poder, pero lo más importante es saber a tiempo.  Mi historia es una afortunada con un final feliz.  En vez de preguntarnos, ¿porqué yo?, mejor aceptemos nuestros obstáculos y demos gracias por nuestras bendiciones.  Desde esta experiencia el 7 de Enero del 2007, yo decidí que mi misión en la vida era servir a otras personas.  Es por eso que Dios me dio otra oportunidad de vivir.

 

¡Llámale destino, llámale fortuna, yo le llamo MILAGRO!

 

Jacqueline Camacho-Ruiz

 

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