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Mi Norte

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Los otros días alguien me preguntó: “¿Cuál es tu experiencia de vivir en el Norte?” Y mi reacción inmediata fue pensar en la importancia del punto cardinal Norte para la humanidad. Incluso mucha gente suele decir ‘estás desnorteado’ cuando estás perdido o no encuentras tu camino. Es que la localización del Norte siempre fue muy importante en la orientación de navegantes y viajeros, ya que ha servido históricamente como origen para determinar el resto de los puntos cardinales.?

Luego de cavilar unos momentos sobre la importancia de la orientación en la vida humana, mi respuesta fue la siguiente: En lo personal creo que todos los lugares y regiones del mundo tienen algo especial y he aprendido que en todos lados hay gente buena, mediocre y mala (para esos últimos aprendí una receta que va ‘gratis’ al final del escrito). Lo único que lamento de no ser millonario es no poder vivir un tiempo en cada lugar o región del mundo para aprender más sobre las diferentes culturas y formas de ser de la gente. Y digo vivir, no hacer turismo, que eso en realidad es tocar solo la epidermis de los lugares. Acá, en el Norte he satisfecho bastante mi curiosidad en mi búsqueda de entender algo que me fascina: la gente.

Lo mejor que he aprendido (en este espacio de tiempo) es que no importa el lugar donde estés, importa cómo te sientes en él.  El Norte me enseñó además que no debes esperar que todo el mundo se integre a ti, sino que tú eres el que te debes integrar para poder compartir. Después que entiendes eso, la visión del mundo cambia por completo.

Me enseñó también que el verdadero amor no nace de la sangre sino del espíritu, de la tolerancia y el respeto, por eso tengo hoy una familia mucho más grande que no conoce otro lazo que el del amor y el del espíritu y eso la vuelve indestructible.

Y por último (y creo que muy importante) es que cuanto más lejos estás de tus afectos es cuando te das cuenta que no importa la distancia para ser parte de algo o de alguien. Puedes estar a un metro de distancia y no sentirte parte ‘de’ o estar a miles de kilómetros y mantener el sentido de pertenencia… Puedes estar a 10 metros de alguien o en una misma ciudad, país o región y simplemente no ser parte de su vida por ‘falta de tiempo’ o porque ‘llovió’ o porque ‘no me gustó algo’ o por ‘pereza’ o ‘indolencia’ o (peor aún) por ‘orgullo’… o puedes vivir a miles de kilómetros y sentir el mismo amor y tener el mismo diálogo que a 5 metros (incluso hasta resolver problemas que surjan en otro entorno). El interés genuino, verdadero, real, el afecto que nace del espíritu no conoce distancias solo se nutre de amor. Si hay amor y (fundamental) es recíproco, la distancia es tan solo un mito.

Claro, también he aprendido que si hay algo que no vale la pena, simplemente debes dejarlo ir de tu mente y de tu espíritu. No debes malgastar tu tiempo con cosas que te hacen daño, te lastiman o no puedes resolver. Simplemente déjalo fuera de tu vida y ya. Hay mucho más cosas que he podido aprender pero eso creo que es lo esencial y lo más bonito que he aprendido al vivir y encontrar ‘mi Norte’…

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