Mimetismo

El mimetismo es la habilidad que algunos animales y plantas poseen para tomar el aspecto de otros seres u objetos inanimados de su entorno, para protegerse o disimular su presencia. El objetivo del mimetismo es engañar a los demás seres vivos que conviven en el mismo hábitat, induciendo en ellos una determinada conducta.

Justamente, el arte del mimetismo es lo que está utilizando actualmente el mal para camuflarse con el bien y, a juzgar por lo que se ve en esta malgastada sociedad humana, el disfraz le queda a la perfección, porque nos hemos creído su patraña… Es más, creo que la humanidad ha colaborado gustosa para que esto ocurra. Y sino veamos: por ejemplo el diablo, símbolo material del mal y que era lo que mas asustaba a las personas en la antigüedad, ha ‘transmutado’ su figura y ahora se lo ve con simpatía y como sinónimo de personas graciosas y pícaras… ¿O no se le dice ‘diablitos’ a aquellos niños que hacen todo tipo de travesuras pero son, a la vez, absolutamente encantadores? ¿No se les ha puesto a equipos de fútbol el mote de “Diablos’ y sus fanáticos veneran y disfrutan su apelativo? Esto suaviza el aspecto del mal y hasta se lo hace ver como ‘agradable’, aunque al final no lo sea…

Pero eso tristemente no es todo, el mimetismo del mal para parecerse al bien es tan perfecto y acabado que ha anestesiado la mente y el alma de la gente, de tal modo, que hoy lo malo se ve menos malo y lo bueno menos bueno … Por eso hasta las telenovelas, series televisivas y canciones, de las que otrora eran los buenos los protagonistas centrales, ahora alaban y encomian a personajes que practican el mal pero, eso sí, recubiertos de un aura de valentía, decencia y buena intención que deja chiquitos a los héroes verdaderos. Sin embargo, como suele decir muy bien mi madre: aunque la mona se vista de seda… mona queda.

Cuenta una historia que un anciano sabio describió la lucha interna que existe en el hombre entre el bien y el mal diciendo: “Dentro de mí existen dos cachorros. Uno de ellos es cruel y malo, y el otro es bueno y dócil. Los dos están siempre luchando”… Entonces le preguntaron cuál de ellos era el que acabaría ganando a lo que el sabio, luego de un instante de silencio y reflexión respondió: “Aquel a quien yo alimente” …

Todo dicho ¿verdad? El mal, por más que se quiera mimetizar con el bien, al final siempre será sinónimo de daño, perjuicio, pérdida, deterioro, defecto, menoscabo, ruina, estrago, calamidad y detrimento. Por eso, si quieres ser un héroe verdadero, alguien realmente admirado, usa con inteligencia tu libre albedrio y alimenta siempre al cachorro bueno y dócil, aunque todo el mundo te quiera hacer creer lo contrario… De ti depende.

 

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