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Mirando al cielo
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Tab Machado
Tab Machado

 

Afortunadamente en este tránsito por la vida aun tengo más preguntas que respuestas acerca del género humano y de su inescrutable, dudosa e indescifrable capacidad cognitiva y espiritual. Eso me permite seguir profundizando e inquiriendo acerca de la enorme dualidad que impúdicamente ostentamos (casi que con cinismo) en nuestro comportamiento cotidiano. Y si no creen que seamos duales basta decir que el ser humano necesita casi que con desesperación vivir en sociedad pero solo se interesa por satisfacer su inmensa individualidad.

Parece que, a medida que crecemos en sabiduría tecnológica y científica, decrecemos en raciocinio y espiritualidad. Nos hemos vuelto seres superficiales, vanos, vacíos, insatisfechos, petulantes y egocéntricos. Tanto es así que hasta a Dios el hombre ha querido sojuzgar y esclavizar como su genio o mago personal o, lo que es peor, ha querido usufructuar su nombre mediante la venta o manejo de sus dones y milagros y, mire Usted,  hasta algunos han querido matarlo y destruirlo afiliándose únicamente a teorías científicas, que cambian de la noche a la mañana, porque el hombre aun está rasgando, simplemente, la epidermis del increíble y misterioso universo en el que pernoctamos.

Las redes sociales han incrementado esa paradójica dicotomía de los seres humanos en su relación con Dios y a diario vemos a personas poner frases y pasajes Bíblicos en ellas, que no aplican y mucho menos cumplen. Esas mismas personas elevan plegarias que llegan a muros ajenos mostrando un fervor religioso digno de encomio y ahí mismo tienen su recompensa, dado que si leyeran realmente las enseñanzas entenderían, por ejemplo a Mateo 6:6 que dice: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Es por todo esto que a veces me pregunto cuántos creyentes en un ser superior quedarían sobre la faz de la tierra si las religiones les dijeran a sus fieles que solo se puede elevar una plegaria a Dios para alabarlo y agradecerle el hecho de ser parte de su creación. También me pregunto que sería de esas religiones y sus lugares de reunión, culto y oración, si no prometieran e inculcaran que, con tan solo practicar y asistir a sus servicios religiosos, las personas tendrán perdón a sus pecados y, aun como recompensa, podrán recibir dadivas y milagros ilimitados…

Y por fin me pregunto cuántos seguirían adelante en su fervor y devoción religiosa si se les explicara que Dios dio libre albedrio al ser humano y, por tanto, somos nosotros mismos los que tenemos que generar nuestro bienestar y forjar nuestro propio destino, sin esperar un milagro cada día.

No quiero ni imaginarme que sería de los que aun hayan sorteado positivamente las frases anteriores, si a la promesa de vida eterna se le impusiera como condición excluyente el cumplimiento a cabalidad de las leyes escritas para lograr tal dadiva (si ya se, así dicen que es, pero también está el atajo de la expiación de los pecados cuantas veces sean necesarios)…

¿Se han puesto a pensar cuantas personas estarían dispuestos a creer en Dios si la realidad fuera así? ¿Cuántas religiones habrían superado el reto de seguir adelante y cuantos fieles tendrían?

Creo que es más benéfico para muchos y de mayor lucro, por supuesto, crear o crearnos la idea de un Dios benevolente, consentidor, siempre pendiente de nuestras necesidades y caprichos y complaciente de todo lo que queramos por el simple hecho de ser parte de su creación, que tratar de hacer entender y apreciar en toda su magnitud a aquel que, allende las estrellas, aun nos mira y se pregunta para y porque que nos dotó de raciocinio y espíritu…

 

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