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Misterios arqueológicos que fascinan a la humanidad

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Misterios arqueologicos
Misterios arqueologicos

Hay hallazgos arqueológicos que fascinan a la humanidad, creando una aureola de misterio en torno a ellos que los científicos aun no resuelven de manera irrefutable…

La humanidad y sus civilizaciones siguen impactando a través del tiempo con misterios arqueológicos que aun no pueden ser explicados irrefutablemente, a continuación les narramos algunos de ellos…

El ser antropomorfo del Casar: algunos lo llaman “extraterrestre” celtibérico del Casar. Se encontraba en una tapia que daba hacia el exterior del cementerio. En la piedra de granito se puede ver una estela antropomórfica que representa una figura humana geométrica, desnuda, frontal, de cabeza abombada, ojos orientales, largo cuello, hombros levantados, piernas desproporcionadas y pies calzados con botas.

Su cronología es de la Edad de Bronce, sobre el siglo I a. de C. No se sabe donde fue extraída ni cuando fue adosada a la tapia del cementerio. Sobre el cuerpo, están talladas unas serie de inscripciones que muchos investigadores han tratado de resolver con escaso éxito. La única palabra completa que se ha podido analizar es “ILUCIA”. Desde 1.134 existen leyendas en el área de extrañas entidades que ayudaron a los cristianos en las batallas de la reconquista. En la actualidad, la estela se encuentra en el museo provincial de Cáceres. Esta figura es muy similar a otra que se encuentra a 11,000 kilómetros, en la pampa peruana, en las conocidas pistas de Nazca. Allí, otro ser de apariencia muy similar conocido como “el astronauta”, permanece inmóvil mirando al cielo desde hace 2,500 años. No se puede negar que la similitud entre ambas figuras es asombrosa.

Misterios arqueologicos
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La máquina de Antiquitera: fue descubierta en 1900 en un naufragio, a 69 metros de profundidad, de un barco romano que había naufragado 65 años antes de Cristo. Valerios Stais, director del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, descubrió en 1902 este enigmático artefacto de engranajes. Era una pieza de la máquina de Antiquitera. El aparato es un mecanismo de bronce y madera de 31,5 centímetros de longitud, 19 de anchura y 10 de grosor. Originalmente, el sistema de ruedas dentadas estaba protegido por una caja de madera.

Michael Edmunds, astrofísico de la Universidad de Cardiff y su equipo examinaron los restos con los más modernos sistemas de exploración. Expertos de Hewlett-Packard tomaron imágenes digitales de los trozos de metal y madera, que después fueron examinados con un escáner de rayos X de alta resolución de la compañía británica X-Tek Systems. La tecnología del siglo XXI ha permitido ver las letras de las inscripciones, que corresponden al período entre 150 y 100 aC.

El dial frontal se utilizaba para conocer “la posición del Sol y la Luna en el Zodíaco, y un calendario correspondiente de 365 días que podía ajustarse para los años bisiestos”. Los dos diales traseros indicaban el tiempo según dos ciclos astronómicos: el de Calipo -de 76 años y 940 lunaciones- y el de Saros -de 18 años y 223 lunaciones-, usado para predecir eclipses solares y lunares. Además los científicos creen, por las inscripciones, que pudo haber engranajes para vaticinar el movimiento de los planetas.  “Este dispositivo es extraordinario y su astronomía exacta”, dice Edmunds. “El aparato es tan complicado que no hay otro equiparable hasta que aparecen los relojes mecánicos de la Edad Media”.

Misterios arqueologicos
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Erich von Däniken  en su libro “El mensaje de los Dioses” en 1973 preguntaba sobre la maquina: “¿De qué benévolos astronautas recibieron nuestros antepasados este sorprendente regalo?”. Treinta años después, el ufólogo español Bruno Cardeñosa consideró, que el mecanismo de Antiquitera es “un ejemplo perfecto que viene a quebrar una verdad impuesta: hace 2.000 años no existía la tecnología para confeccionarlo y aún no se habían alcanzado los conocimientos que se derivan de su perfección a la hora de calcular movimientos de astros”.

El Señor de palenque: conocido también como señor Pakal. En 1949 se descubre en Palenque un sello oculto que daba a la tumba del señor Pakal, el arqueólogo Alberto Ruz Lhuilliera, después de más de un año de excavaciones, encontró una losa de forma triangular que tapaba la cripta que contenía una gigantesca y espectacular lápida, tapando el sarcófago donde yacía el señor Pakal. Lo interesante de este descubrimiento es que la lápida estaba llena de símbolos y tenía el dibujo del supuesto difunto, colocado en una especie de aparato volador con el cabello ingrávido, sentado en una especie de silla con cinturón de seguridad y con los pies apoyados en unos pedales y controles al frente.

La altura promedio de los mayas era de aproximadamente 1,50 metros y el señor Pakal medía 1,70 metros. Eso hace pensar que no era maya. Pero los mayas enterrados en templos eran normalmente celebridades. ¿Qué hizo pensar a los mayas que el señor Pakal era una celebridad?

En 1969 se encontró 16 puntos coincidentes entre el dibujo de la lápida y el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea. Parece que la imagen esculpida es la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atracción de la atmósfera terrestre.

La calavera de cristal: fue descubierta en la tumba de lubaantum, en las ruinas abandonadas en una ciudad maya en Belice, en el año 1927 por Anna Mitchell Hadges. La calavera pulida en cristal de cuarzo es una copia sorprendentemente fiel y perfecta de una cabeza humana con idénticas dimensiones, la mandíbula inferior es movible. De acuerdo con un análisis geológico y morfológico realizado, se sabe que la pieza fue moldeada en un solo bloque cristal de cuarzo

La calavera tiene los detalles minuciosamente acentuados al grado de que todo realismo parece ir más allá del que se solía emplear el arte Americano y suministrar al cráneo características de un estudio anatómico realizado en una era plenamente desarrollada. La calavera está a su vez  sumergida en un misticismo que le concede incluso poderes sobrenaturales. Cortar y haber dado forma al cristal logrando que la mandíbula inferior quedase suelta exige solución a grandes dificultades. Se tuvo que trabajar el cristal con enorme cuidado para darle forma al prisma en la parte posterior y superior de la boca, trabajando una especie de canal que se extendiera hasta la parte inferior de la cuenca del ojo.

El tratamiento de cristal para lograr estos resultados no solo requiere de conocimientos amplios de óptica, si no un grado de extrema habilidad y precisión como manejo de instrumentos especiales y, teniendo en cuenta la fragilidad del cristal, no es posible que esta delicadísima labor se haya realizado con el único objetivo de darle mayor realismo. Posiblemente la razón se basó tanto en consideraciones matemáticas y religiosas, ambas de primera importancia para la cultura Maya.

Las piedras de Ica: en el Departamento de Ica, Perú, un médico descubrió la más estremecedora, rotunda y completa prueba de la existencia de otra civilización que pobló el planeta millones de años antes.

En mayo de 1,966 llegó al consultorio del doctor Javier Cabrera, Félix Llosa Romero, llevándole un regalo. Se trataba de una piedra ovalada, de color negruzco y aristas redondeadas; tenía grabada en una de sus caras la imagen de un extraño pez y su peso era mayor del que correspondía a su tamaño. Llosa le dijo que su hermano poseía una gran colección, proveniente del caserío de Ocucaje, donde un huaquero las extraía por docenas.

Cabrera, descartó la posibilidad de que las piedras hayan sido grabadas por los Incas. En primer lugar porque son muy anteriores a ese período y, además, porque las piedras dan fe de conocimientos tecnológicos que los Incas nunca poseyeron En su enorme colección ha clasificado piedras en diversos grupos, según los símbolos que presentan. Hay series que tratan de temas técnicos, otras de temas médicos, geográficos, antropológicos, zoológicos, etc. Hay series de piedras que describen con todo detalle complejas intervenciones y otras que explican cómo era el planeta Tierra antes de las grandes convulsiones geológicas que le imprimieron su conformación actual.

A partir de sus interpretaciones de los dibujos grabados en las piedras, Cabrera afirma que esa humanidad gliptolítica fue creada por una raza superior que llegó a la Tierra desde algún lugar del cosmos. Las teorías del doctor Cabrera, no han encontrado demasiado eco en la comunidad científica.  Sin embargo el francés Chanoux, en su obra “Enigma de los Andes“, asegura que las piedras de Ica podrían ser la biblioteca de los Atlantes, que existieron hace 50 millones de años.

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