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Misterios mitos y leyendas de Irlanda (II)

Misterios mitos y leyendas de Irlanda (II)

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Los fantasmas de Malahide. El castillo de Malahide está situado en las cercanías de Malahide en el condado de Dublín, Irlanda, un país completamente ligado a la tradición celta, con cientos de leyendas de fantasmas y otros mitos. Estas son algunas de sus leyendas que han trascendido el paso del tiempo. La primera es de un paje llamado Anthony, que fue nombrado caballero y encargado de la protección de la hija del conde Talbot.

Ella, prometida a un hombre malvado, fue atacada una noche en la que el caballero Anthony se encontraba ausente, engañado por el cruel futuro marido de la muchacha. A su regreso el caballero fue prendido y acusado del ataque. A pesar de la declaración exculpatoria de la joven, el caballero fue condenado a morir ahorcado. Ella entonces se suicidó antes de que la obligaran a casarse con su infame prometido y, de nuevo, culparon al caballero Anthony de tal situación, por lo que lo maldijeron a vagar por el castillo hasta que reparara su falta y le fuera concedido el perdón de la familia.
Desde entonces Anthony, el caballero ahorcado injustamente, recorre afligido el castillo en soledad y se aparece en busca de ayuda y de perdón, para poder descansar en paz.

Son muchos los que aseguran que aún hoy, se le puede ver, oír y sentir, especialmente durante la noche, aunque también afirman que no provoca ninguna sensación de temor, sino más bien de nostalgia.

Otro fantasma que se dice habita en el castillo es el de un pequeño bufón familiar, que vivió allí durante el siglo XVI. Por lo visto estaba encargado de dar la voz de alarma en caso de emergencia y vivía en una torre del castillo. El pobre se fue a enamorar de una dama del rey a quien, por cierto, detuvieron por rebelde. Y esa misma noche encontraron a Puck, el bufón, apuñalado entre la nieve a las afueras del castillo. Moribundo, murmuró una maldición sobre Malahide, jurando que su espíritu permanecería entre esos muros hasta que el rey se casara con una plebeya. Se dice que el bufón hizo su última aparición la noche en que se vendió el castillo, aunque muchos visitantes aseguran verlo aun hoy por los corredores de Malahide.

Otra historia curiosa es la de la Batalla de Boyne en la que, al parecer, catorce miembros de la familia Talbot, desayunaron juntos por la mañana en el comedor del castillo, pero tras la lucha ninguno de ellos regresó con vida al anochecer. Se dice que la desgracia fue fruto de una maldición consecuencia de la desobediencia de uno de los Talbot.

Este hombre soñó que una virgen se le aparecía y le mandaba construir una cámara votiva adornada con pilares de marfil. Pero como el marfil era muy caro, el conde la construyó de madera de roble y pintó los pilares de blanco. Al parecer la virgen se dio cuenta del engaño y desde entonces retiró su favor a la familia que cayó definitivamente en desgracia.

El mensaje de las mariposas. Entre los celtas las mariposas tenían una simbología concreta, representaban su creencia en la existencia de las hadas.  La mariposa es símbolo de los “Sidhe” y representa una metamorfosis, una transición metafórica de los espíritus que esperan renacer, “morir” en el otro mundo, para nacer en éste, en un perpetuo intercambio. A estos espíritus que han de volver se les solía representar como a las hadas: montados en mariposas, para recordar el simbolismo de este aspecto transformador.
Para los celtas las mariposas cuando revolotean dentro de las casas, anuncian siempre noticias. Dependiendo del color, las noticias pueden ser positivas o negativas.
– Si las mariposas son blancas o dominando ese color, anuncian noticias positivas sobre algo que se está esperando. Es la luz que se difunde. Expresa la idea de: inocencia, paz, infancia, divinidad, estabilidad.
– Si son negras o predomina ese color, las mariposas traen un augurio negativo. Anuncian pequeños tropiezos y obstáculos que se han de descubrir.
– Cuando las mariposas son de color violeta, traen equilibrio, armonía, estabilidad y un alto grado de capacidad de relación entre las gentes que están en el entorno.
– Si el color verde está en sus alas, las mariposas hablan de amor. Amores nuevos y recuperaciones de amor. Reconciliaciones y acercamientos con personas que se han alejado.
– Si las mariposas son amarillas o ese color es dominante, anuncian que se está entrando en algún momento donde el éxito acompañará.
– Marrones, anuncian enemigos e invitan a descubrirlos.
– Rojas, recuperación de gente enferma y las azules son las más mágicas y son como un amuleto de buena suerte.

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