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Misterios mitos y leyendas de Irlanda (Primera Parte)

Misterios mitos y leyendas de Irlanda (Primera Parte)

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La colina misteriosa de Tara.  La Colina de Tara (“La Colina de los Reyes”) es una alargada elevación caliza de escasa altitud, situada cerca del río Boyne y que se extiende entre Navan y Dunshaughlin, en el condado de Meath, en la provincia de Leinster de Irlanda. Contiene un elevado número de antiguos monumentos y es famosa por ser la sede del Árd Rí Éireann (el Gran Rey de Irlanda).

Tara es el hogar prehistórico de los mágicos Tuatha Dé Danaan, que se consideran descendientes directos o reencarnaciones de los bíblicos Resplandecientes (Elohim), los dioses creadores.
Durante muchos siglos los historiadores han tratado de desentrañar los misterios de Tara y han sugerido que desde la invasión celta,  hasta la invasión de Richard de Clare en 1169, la Colina de Tara fue el centro político y espiritual de la isla. Debido a que la historia y la arqueología de Irlanda no están bien coordinadas, las teorías arqueológicas, en cuanto a los hallazgos recientes, sugieren que la completa historia de la Colina de Tara está lejos de conocerse en su totalidad.

El papel más conocido de la Colina de Tara en la historia de Irlanda es como el asiento de los reyes de Irlanda hasta el siglo VI, papel que puede extenderse hasta el siglo XII aunque sin su temprano esplendor. A pesar de todo, la importancia de la Colina de Tara precede al período céltico, si bien no se ha demostrado que Tara fuera un lugar destacado de forma continua desde el Neolítico hasta el siglo XII.

La disputa previa de los eruditos sobre la importancia inicial de Tara avanzó cuando los arqueólogos identificaron los monumentos y edificios pre-célticos, datándolos en el Neolítico, hace unos 5.000 años. Una de esas estructuras, el Montículo de los Rehenes, posee un corto pasillo que está alineado con la puesta de Sol del 8 de noviembre y del 4 de febrero, que son las fechas en las que se celebraban las antiguas fiestas célticas de Samhain e Imbolc.

Una teoría que puede explicar el esplendor de la Colina de Tara antes de la etapa celta es la historia legendaria que señala a Tara como la capital de los Tuatha Dé Danann, los habitantes precélticos de Irlanda.

Cuando los celtas establecieron su sede en la colina, ésta se convirtió en el lugar desde donde los reyes de Meath gobernaron la isla con un estatus casi divino. En la cima de la colina se yergue la  Lia Fáil, piedra del destino donde los reyes irlandeses eran coronados. La leyenda dice que la piedra debía rugir tres veces para confirmar que el aspirante al trono era el verdadero rey.

Junto a la influencia política como capital, Tara parece haber conservado una influencia religiosa que fue disminuyendo debido a la labor de San Patricio. Existe una tumba, localizada cerca de la colina, que se señala como la sepultura del rey Lóegaire, quien fuera el último rey pagano de Irlanda.

Durante la rebelión irlandesa de 1798 los United Irishmen (Irlandeses Unidos) establecieron un campamento en la colina, pero fueron atacados y derrotados por las tropas británicas el 26 de mayo de 1798 en la denominada batalla de la Colina de Tara. La Lia Fáil fue movida para marcar las tumbas de 400 rebeldes que murieron en la colina aquel día.

En el siglo XIX el miembro del Parlamento Daniel O’Connell invitó a realizar una demostración política en la Colina de Tara, que atrajo a un millón de personas, lo cual señala la importancia permanente de la mítica colina.

Ballygally, la leyenda del castillo embrujado. Ballygally es un castillo del siglo XVII que se encuentra en el pueblo de Ballygally, Condado de Antrim y que ahora funciona como hotel. Majestuoso e imponente dicen los residentes y convecinos, que en las noches tenebrosas varios son los espíritus que merodean por sus numerosos salones y jardines. Una de sus muchas leyendas cuenta que el señor del castillo, Lord James Shaw, castigó a su esposa Lady Isobella Shaw a morir de hambre encerrándola bajo llave en una de las torres, porque no conseguía concebir hijo varón.

Lady Isobella, desesperada, golpeaba puertas y ventanas con el objetivo de que su marido no se olvidara de ella. Los golpes sonaban atronadores en el castillo, pero estos no fueron suficientes para captar la atención del Lord y solo sirvieron para que su marido ordenara a sus sirvientes que dejaran de llevarle alimentos. Después de varios días de encierro, acompañados de soledad y hambruna y visto la inutilidad de sus golpes y lamentos, Lady Isobella enloqueció y decidió terminar con su vida arrojándose por la ventana de la torre que mira hacia el mar.

Otra versión de la leyenda narra que Isobella concibió una hija de otro hombre y que el Lord, cansado de sus infidelidades, poseído por el dolor del engaño y sin poder conciliar el sueño a costa de los golpes de su mujer a puertas y ventanas subió una noche a la torre para empujarla por la ventana.

Dicen que el fantasma de Isobella ha permanecido desde entonces en el Castillo y que muchos turistas corren despavoridos de sus habitaciones durante la madrugada, aterrados por el espectro de la mujer. Existen todo tipo de testimonios de personas que han pasado allí la noche y cuentan de golpes en las puertas, niños jugando, entes vagando por los pasillos del castillo, presencias en las habitaciones. Hay también quienes dicen haber visto desde la ventana de la habitación de su estancia, una mujer con un largo vestido blanco de seda, pasear por los jardines.

 

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