Home Entretenimiento Misterios mitos y leyendas Misterios mitos y leyendas de Rumania
Misterios mitos y leyendas de Rumania

Misterios mitos y leyendas de Rumania

0
0

La casa de los siete vampiros. Esta leyenda cuenta que, en Siret, tres soldados y un anciano viajaban en una vieja carreta buscando donde encontrar heno. La tarea era dificultosa, tediosa y lenta así que, al llegar la noche, pararon en una casa majestuosa que se asentaba al lado del camino. Al golpear la puerta para pedir posada una mujer abrió y, luego de un breve intercambio de palabras, les invitó a pasar. Los llevó a la cocina y les ofreció algo de comer. Luego la mujer se fue a hacer sus labores. Cuando los soldados y el anciano terminaron de comer buscaron a la mujer que les invitó. Como no la encontraron por ningún lado, subieron al altillo y, al entrar, la sorpresa fue mayúscula al encontrar allí los cuerpos de siete personas. Estaban inertes, tiradas en el suelo, no se movían lo más mínimo, con la mirada fija en el techo y con la boca abierta. Era algo sobrecogedor y espeluznante.

“¡Fantasmas!”, gritó el anciano asustado y huyó a toda prisa junto a los tres soldados. Al salir de la casa montaron en la carreta y se fueron a toda prisa. Cuando pensaron que estaban a suficiente distancia para no ser atacados, miraron atrás. Siete mariposas brillantes como luciérnagas, salieron de la casa e iban tras ellos. Eran las almas de los vampiros refugiados en aquellos siete cuerpos. Si los soldados hubieran mirado la parte de trasera de aquellos cadáveres, no podrían haber salido. Según una tradición, los vampiros se reúnen en un lugar aislado, donde los más viejos enseñan a los jóvenes hechizos y encantamientos.

Scholomance. Esta otra historia popular de Rumania narra que Scholomance era una escuela de magia negra dirigida por el mismísimo Diablo. Supuestamente estaba ubicada cerca de un lago sin nombre, en las montañas al sur de la ciudad de Sibiu en Transilvania. La autora escocesa Emily Gerard, casada con un soldado de caballería polaco estacionado en Hungría, dio una descripción detallada diciendo que: “Ya que estoy tratando el tema de las tormentas, puede ser conveniente mencionar la Scholomance o escuela, que supuestamente existe en el corazón de las montañas y en la que el mismo Diablo en persona enseña los secretos de la naturaleza, el lenguaje de los animales y todos los hechizos de la magia. Solo se admiten diez alumnos al mismo tiempo y, cuando finaliza la etapa de aprendizaje, nueve de ellos son puestos en libertad para que vuelvan a sus hogares.

Sin embargo el Diablo retiene al décimo alumno como pago y lo monta en un Zmeu (dragón). Desde ese momento se convierte en el ayudante de campo del Diablo y le asiste en la “realización del tiempo (meteorológico)”, es decir, en la preparación de rayos. En un pequeño lago abismal, situado en lo más alto de las montañas al sur de Sibiu, se encuentra supuestamente la caldera donde se elabora el rayo y cuando hace buen tiempo, el dragón duerme bajo las aguas”.

Del mismo, otros autores describen los nueve alumnos restantes, conocidos como Solomonari, como “hombres altos y pelirrojos vestidos de lana blanca… que poseían varios instrumentos de magia y un libro de instrucción”. Ellos son entrenados durante nueve años… superando obstáculos y sobreviviendo a experiencias terribles. Su última prueba consistía en copiar todo lo que sabían sobre la humanidad en el libro del Solomonar”.

Su época de construcción se desconoce completamente y actualmente son muchos los historiadores que aseguran que o bien se encontraría en ruinas o bien la escuela sólo se aparecería ante aquellos que la buscasen y sólo en momentos determinados del tiempo, siendo invisible a los ojos del resto.

La Leyenda de Manole maestro constructor. Este último relato señala que en el pueblo de Curtea de Arges, en plena calle principal, se encuentra una iglesia Episcopal del siglo XVI marcada por una leyenda trágica. Su protagonista es Manole, un maestro de la construcción al que el rey de la época mandó construir una iglesia diferente a todas las que existían en la zona.

Manole aceptó pero algo muy extraño ocurría: que todo lo que construían durante un día, amanecía derrumbado al otro. Así paso hasta que Manole tuvo un sueño en el que el Señor le decía cuál era la solución para que la Basílica se construyera: debía hacer un gran sacrificio, la primera persona conocida por ellos que se acercara aquella mañana a la basílica sería emparedada.

Manole expuso su sueño a sus discípulos y estos aceptaron la sombría propuesta. La primera persona conocida que apareció fue Ana, la mujer de Manole y los discípulos empezaron a rodearla de ladrillos. La mujer, presa del pánico, pedía por favor que la quitaran de allí… pero los obreros no pararon hasta que la taparon por completo. A partir de ese momento la iglesia comenzó a construirse sin problemas a pesar de que los gritos y llantos de Ana se escucharon por un tiempo pidiendo que la dejaran salir. Según relatan los lugareños aun hoy en día se pueden sentir  las quejas de Ana pidiendo a Manole que la deje finalmente salir de su triste encierro.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *