Home Entretenimiento Misterios y mitos que se volvieron leyendas
Misterios y mitos que se volvieron leyendas

Misterios y mitos que se volvieron leyendas

0
0

¿Sabe cuántos sucesos inexplicables, historias misteriosas, mitos y leyendas les hemos contado a lo largo de nuestras ediciones? Iniciamos con esta sección especial el 28 de febrero de 2006 y Ustedes nos han pedido que continúe hasta hoy. Llevamos 542 narraciones, la cifra es sencillamente impresionante y, para celebrarlo, esta semana les relatamos 3 historias increíbles del mundo que fascinan a las personas que las han convertido en leyendas…

Misterios mitos y leyendasLa primera se refiere a Anna Göldin a quien han llamado ‘última bruja de Europa’. Anna Göldin, también conocida como Anna Göldi nació en Sennwald, Suiza, en 1734  y murió en  Glaris en 1782. La historia narra que fue la última mujer ejecutada por brujería en Suiza el 18 de junio de 1782 y la antepenúltima en Europa ya que dos mujeres polacas habrían sido ejecutadas en 1793 también por brujería.

En 1765 llegó al pueblo de Glaris, donde se convirtió en sirvienta de un magistrado con ambiciones políticas, Jakob Tschudi ocupándose de sus cinco hijas. En esa casa fue denunciada por bruja: decían que había intentado envenenar a la hija menor de Tschudi, de 8 años, disponiendo alfileres en la leche y en el pan. También se encontraron agujas en el bol de Susanna, otra hija de los Tschudi. Anne-Miggeli enfermó después de que Göldin fuera expulsada de la casa y entre convulsiones vomitó alfileres.

Según los testigos, Anne-Miggeli estaba como poseída con convulsiones y fiebre. Se afirmaba que la joven había expulsado una aguja ensangrentada y que nuevas agujas le salían cada día de la boca.

Acusada de practicar la magia negra sobre la niña, Göldin fue arrestada y el 21 de febrero de 1782 fue trasladada a Glaris para ser sometida a tortura, con el fin de hacerla confesar sus pactos con el diablo. El peso del testimonio de la hija de los Tschudi era abrumador a ojos de los jueces.

Luego de varias sesiones de tortura, Anna confesó ser una bruja y dijo, a pedido de las autoridades, que había recibido las agujas del propio diablo. Luego, ante el tribunal, se retractó y se declaró inocente. Volvieron a torturarla y Anna volvió a culpabilizarse. El 18 de junio de 1782 fue sometida a la pena capital mediante la decapitación.

En su momento, la prensa ocultó la condena por brujería y la atribuyó a un homicidio por envenenamiento. El periodista e historiador Walter Hauser dijo que se trató de un asesinato encubierto: según se desprendería de la documentación histórica a la que pudo acceder, Anna Göldlin habría sido amante de Jakob Tschudi, quien se encargó de eliminarla cuando ella lo amenazó con denunciarlo como adúltero, lo que hubiera terminado con su carrera política.

En 2007 se inauguró en Glaris un museo dedicado a reivindicar la memoria de Anne Göldin, la última “bruja” de Europa.

La segunda increíble historia que le narramos es la del viajero del tiempo. La historia de Rudolph Fentz (también conocido como Rudolf Fenz) es una de las leyendas urbanas más importantes de la década de 1970.  En esencia la leyenda cuenta que, en Nueva York en 1950, un hombre vestido con ropas del siglo XIX fue atropellado por un coche y murió. La investigación posterior reveló que el hombre había desaparecido sin dejar rastro en 1876. Los elementos en su posesión parecían revelar que el hombre había viajado en el tiempo desde 1876 hasta 1950 directamente.  La leyenda señala que cuando revisaron los bolsillos al occiso, los agentes policiales encontraron monedas del siglo anterior y una carta a nombre de Rudolf Fenz fechada en el año 1876.

Las autoridades buscaron más datos del paradero del tal Fenz, pero apenas encontraron, en una guía telefónica de 1939, a un tal Rudolf Fenz Jr., quien había muerto hacía años. La viuda, al ser consultada, relató que algo extraño había sucedido, no con su marido sino con el padre, quien había desaparecido hacía muchísimos años, sin dejar rastros. Al buscar en los archivos, el detective encargado del caso encontró la nota de la desaparición y al ver la foto advirtió que era igual a la víctima del accidente de tránsito. Es decir, según cuenta la leyenda, que se trataba del mismo Rudolf Fenz.

Esta historia sorprendió durante años a numerosas personas en todo el mundo, siendo contada como real hasta que hace pocos años el investigador Chris Aubeck descubrió su verdadero origen: un artículo del periodista Vincent H. Gaddis publicado en 1972, hecho con la intención de generar una atractiva y duradera leyenda urbana, basada en un relato de ciencia ficción del autor Jack Finney, llamado “Estoy asustado”. Décadas después pudo confirmarse que el relato no es real, pero que el objetivo de Gaddis está largamente cumplido.

Misterios mitos y leyendas 1La última de las 3 leyendas nos toca más de cerca porque corresponde a Joaquín Pardavé, el actor mexicano nacido en Pénjamo, Guanajuato, en septiembre de 1900. Además de actor fue director, cantautor, comediante y guionista del cine mexicano.

Murió de un derrame cerebral el 20 de julio de 1955, en la ciudad de México, a causa de una hipertensión arterial descontrolada y allí nació la leyenda urbana que nos ocupa y que afirma que Joaquín Pardavé fue enterrado vivo por una  condición cataléptica del actor y que, como por desgracia, cuando esto ocurrió su médico no se encontraba en México, al revisarlo otros galenos creyeron que había muerto. Como resultado de su muerte Joaquín fue velado y posteriormente sepultado en el lote de actores del panteón Jardín de la Ciudad de México.

A partir de aquí la leyenda urbana toma diferentes caminos: uno que al llegar el médico y enterarse de la noticia tramita urgentemente la exhumación, otra versión dice que al momento de dar lectura al testamento, se dan cuenta los interesados que el documento fue enterrado junto con don Joaquín y una versión más dice que, habiendo comprado un billete de lotería, este había sido premiado y al momento de buscarlo se dieron cuenta que estaba en el bolsillo del saco, por lo que se procedió a la exhumación.

Desde aquí las tres versiones toman nuevamente el mismo camino: al sacar toda la tierra y quitar las losas que protegían el ataúd, este quedó visible y al retirar la tapa el espectáculo que se ofreció a los presentes era impresionante y escalofriante. La tela que cubría el ataúd estaba manchada de sangre, el actor estaba boca abajo, como buscando apoyo para romper su claustro y abrirse paso entre las toneladas de tierra que lo separaban de la vida. Sus dedos rígidamente contraídos habían acabado con la piel de su cara dejándola rasgada y manchada de sangre pero era muy tarde, nada podía hacerse más que lamentar una terrible angustia: Don Joaquín Pardavé había despertado en el sepulcro.  Así el actor  pasó a la historia no sólo por su talento y trayectoria, sino porque su muerte creó el mito de que fue enterrado vivo.

Al parecer María Elena Pardavé Robles, hija de José Pardavé, hermano de Joaquín, expresó que, “Joaquín Pardavé no fue enterrado vivo como mucha gente piensa. Sus restos jamás han sido exhumados, ni siquiera cuando su esposa falleció. Ella, mi tía, ocupa un lugar en la misma tumba, pero los restos de mi tío no fueron exhumados, insistimos que jamás se ha abierto su caja. Así desmentimos categóricamente los rumores que circulan”…

LEAVE YOUR COMMENT

Your email address will not be published. Required fields are marked *