Nace una estrella

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1958
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Para un jugador de fútbol portar la camiseta número 10 es símbolo de talento en la cancha y al mismo tiempo conlleva mucha responsabilidad. Tener el 10 en la espalda significa ser casi un sinónimo de “crack” desde el Mundial de Suecia 1958, cuando


Pelé sorprendió al mundo entero con su increíble capacidad para jugar el fútbol.

Suecia recibió el testigo de manos de Suiza y se convirtió en el país organizador de la Copa Mundial de 1958. Durante estos años de transición, la Copa había perdido a Jules Rimet, su padre fundador, que había fallecido en París el 16 de octubre…

Brasil, inspirado por un joven jugador de 17 años llamado Edson Arantes do Nascimento, ‘Pelé’, se alzó con el trofeo por primera vez en su historia. Pelé marcó contra Gales, consiguió tres de los cinco goles con los que su selección se impuso a Francia (5-2) en las semifinales y anotó dos más en la final, en el triunfo de Brasil ante la selección anfitriona por 5-2.

1958
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El francés Just Fontaine marcó trece goles en esta competición, un récord que todavía permanece imbatido. Ésta fue también la primera Copa Mundial en la que un partido se saldó con un empate a cero: un encuentro de la primera ronda entre Inglaterra y Brasil.

Por primera vez la competición recibió cobertura televisiva internacional y el mundo entero pudo presenciar la maestría de las estrellas del fútbol moderno: Kopa, Fontaine, Charlton, Yashin, Garrincha, Vava y Pelé, quien con sólo 17 años anotó seis goles, dos de ellos en el partido final en el que los brasileños se proclamaron Campeones del Mundo.

La sexta Copa Mundial merece ser recordada también por la cantidad de países participantes: 55 en total. La fase de clasificación ofreció asombrosas sorpresas: Bélgica, España, Holanda, Suiza, Uruguay e, increíblemente, Italia no consiguieron clasificarse. La primera vuelta de la fase final brindó a los aficionados la oportunidad de descubrir selecciones de fútbol inéditas, como Gales, Irlanda del Norte, la URSS o Suecia. Sin embargo, la selección más destacada fue Francia, que captó la atención del público con el incisivo trío atacante que formaban Kopa, Piantoni y Fontaine.

1958
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Los franceses iban a recoger una larga cosecha de triunfos: el título de Máximo Goleador recayó en Just Fontaine, con su récord de trece goles que nadie ha conseguido superar; el de Mejor Delantero (23 goles) fue para Raymond Kopa, a quien un jurado internacional también eligió Mejor Jugador. Francia se colocó a la cabeza de su grupo en la primera ronda, con once goles en tres partidos. Pero Brasil, la gran favorita de la competición, puso punto y final a este cuento de hadas en las semifinales.

Después de las sucesivas decepciones sufridas en 1950 y 1954, Brasil estaba dispuesto a enmendar la plana. Ganó un difícil grupo, en el que también se encontraban Austria (3-0), Inglaterra (0-0) y la URSS (2-0). En el partido de cuartos de final enfrentó a Gales, Brasil estuvo una hora trabajando el partido, hasta que el golpe de genio de un joven de 17 años decidió el resultado. Éste fue el primer gol que Pelé marcó en un Mundial. Había nacido una estrella. En semifinales, Pelé se dedicó a arrollar a la selección francesa, que no pudo hacer nada por impedir sus goles.

Una vez más Brasil llegaba a una final, en esta ocasión con Suecia como adversario. La presencia de Suecia en la final era increíble, puesto que se trataba de un equipo creado de la nada para representar al país en la competición. Sin embargo, los suecos despuntaron como el sólido y bien formado combinado que venció en semifinales (3-1) a Alemania, la defensora del título. En la final fue Suecia la que empezó mejor el partido. Por primera vez en la competición, Brasil iba a la zaga, pero gracias a los goles de Zagallo, Vava y de Pelé, que marcó en dos ocasiones, Brasil ganó su primera Copa Mundial (5-2). El Presidente de FIFA Arthur Drewry entregó la copa al capitán de la selección brasileña, Bellini, lo que pocos saben es que como el último gol fue convertido por Pele a los 89 minutos, en el tablero del estadio no anotaron el quinto tanto por considerar que fue concretado fuera de término. La confusión se debió a que el juez en lugar de poner el balón en el centro del campo para continuar, inmediatamente después del gol, se fue al vestuario… Hubo varios minutos de desconcierto, pero finalmente el árbitro francés confirmó el gol.

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