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No borrar con el codo lo que escribes con la mano

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Tab Machado
Tab Machado

Es una experiencia única, increíble y muy esclarecedora observar a la especie humana y a su sociedad como si uno no fuera participe de ella sino, tan solo, un mero espectador… Si pudiésemos realizar este ejercicio con asiduidad, seguramente descubriríamos algunos vicios en los que incurrimos los seres humanos y que ejercen un efecto dominó en toda la sociedad afectando, muchas veces, su entramado de relaciones interpersonales… Ejemplos

hay muchísimos, pero como la efervescencia por la Copa  Mundial de FIFA, Sudáfrica 2010, ha estado a pleno estos días, quise practicar ese ejercicio para ver desde afuera lo que su pasión despierta y, sobre todo, cuales son los sentimientos que el ser humano deja aflorar a raíz de una justa deportiva que termina afectando (si no se tiene cuidado) las relaciones, afectos y amistades que mueven ese complejo sistema social en el que vive inmerso el hombre.

Luego de analizar infinidad de comentarios en portales de internet, en las diferentes redes sociales y observar las actitudes de las personas a simple vista antes, durante y después de cada partido de este mundial, he podido concluir que la gente confunde muchas veces deporte con patria y usa como excusa y/o pretexto al fútbol para ofender a terceros, amparándose o justificándose a través de la “pasión” que despierta este deporte.  Lo que muchas veces nadie se animaría a decirle a otra persona en forma racional en el quehacer cotidiano, lo manifiesta sin pudor durante una contienda deportiva de esta naturaleza (donde se enfrentan selecciones de diferentes países) escudado en el frenesí descontrolado de los altos decibeles emocionales que despierta el fútbol… Hasta aquellos que ven con apatía este deporte y jamás se detienen a ver un juego en torneos de liga se transforman en expertos comentaristas y férreos defensores de sus seleccionados nacionales dejando ver, para sorpresa de muchos, parte de su personalidad escondida, sus miedos y sus fobias. Si alguien quiere conocer realmente a una persona, estos son los momentos ideales, sin ninguna duda, ya que el hombre  puede controlarse racionalmente en el ámbito cotidiano, pero cuando la emoción lo desborda (cosa que ocurre fácilmente en el deporte) allí deja al desnudo sus instintos y pensamientos básicos, que mucho tendríamos que tener en cuenta para futuras ocasiones…

Y el espectro de la controversia que despierta esta justa deportiva es tal, que va desde ligeras bromas por una victoria o derrota circunstancial de un seleccionado nacional hasta la xenofobia más profunda. Incluso, en ese momento de desborde, el ser humano es capaz de llegar a pelear y hasta de matar por defender su mal entendido orgullo…

Me considero un apasionado del deporte y he tenido la oportunidad de practicarlo oficialmente defendiendo dentro de una cancha una región, sin embargo he aprendido por medio de la experiencia personal y de diferentes cursos a los que he asistido, que para el buen desarrollo de las relaciones humanas uno debe de racionalizar y no contender acalorada y efusivamente en tres temas capitales: Religión, Política y Deporte, porque cualquiera de los tres son de una complejidad tal, que dividen lejos de unir…  Por eso mi pasión dura exactamente 90’ (los que dura un partido de futbol) y una vez terminada la lid deportiva: ni la victoria me lleva a celebrar en exceso, ni la derrota a afligirme lo suficiente como para que ese desborde afecte a terceros, porque no me gusta borrar con el codo lo que a diario escribo con mi mano…

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