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No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita…

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Tab Machado
Tab Machado

Les propongo algo…detengámonos completamente, dejemos por un momento de hacer la tarea cotidiana. Tomemos tiempo para reubicarnos mental, espiritual y físicamente en este mundo… redefinamos nuestras metas… El ser humano cada día se obnubila más con el tema del trabajo, el dinero y el poder, olvidándose de las cosas sencillas de la vida donde se esconde la sabiduría y la grandeza del Creador… El hombre cree que el dinero lo soluciona todo pero, cada día, por querer tener más bienes materiales y mayor poder, envenenamos nuestra atmósfera, nuestro medio ambiente y también nuestro espíritu.

El dinero compra poder y el poder da más dinero pero, al fin del día, ese círculo vicioso nos coloca a nuestro alrededor personas que solo nos catalogan por lo que tenemos, amigos que buscan únicamente la comodidad de nuestra posición socio-económica y aduladores que solo lisonjean nuestros oídos pero que no les importa nuestro corazón. Es decir…si endurecemos nuestro corazón solo para acumular dinero, podremos obtener poder, riqueza, capital y patrimonio, pero seguramente careceremos de lo más sutil y elemental que se necesita para sustentar el alma: amor puro y sincero.

Cuenta una historia que una familia poderosa y de mucho dinero salió de viaje para mostrarle a su hijo la suerte que tenía al vivir en el seno de una familia rica. Al concluir el paseo y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo: “¿Que te pareció el viaje?”… “¡Muy bonito papá!”, respondió el niño.

“¿Viste que tan pobre puede ser la gente?”, dijo el padre… “¡Si!”, respondió su hijo.

“¿Y que aprendiste?”, inquirió nuevamente el padre… y el niño respondió: “Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una alberca que llega de una barda a la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. El patio nuestro llega hasta la barda de la casa, ellos tienen todo un horizonte de patio. Ellos tienen tiempo de platicar y convivir en familia, sin embargo tú y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo”.

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo… y su hijo agregó: “¡Gracias papá por enseñarme lo rico que podemos llegar a ser!”…

Decía Emile Henry Gauvreay que “hay gente que pasa su vida haciendo cosas que detesta, para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere, para impresionar a gente que odia”. En realidad no hay nada de malo en que el hombre posea riqueza, lo malo es que estas posean el corazón del hombre y lo endurezca de tal manera, que se olvide de mirar lo que hay alrededor de si mismo y en su propio corazón. Recuerden que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita…

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