No hay peor cuña que la del mismo palo

Tab Machado

Tab Machado

Dice el dicho popular que no hay peor cuña que la del mismo palo (o no hay peor astilla que la de la misma madera) en alusión a que no hay peor rival que alguien que tiene tu misma ascendencia o proviene del mismo tronco… Y parece que este año la carrera presidencial ha desnudado una cruda realidad de parte de la multitudinaria y diversa comunidad hispana que vive en el país.

Es que se esperaba que, tras el ataque realizado en forma sistemática a la comunidad latina por parte de algunos políticos, los números en cada lugar de elección donde los latinos fueran mayoría iban a ser elocuentes pero, vaya sorpresa la que se está dando. Y los números no es lo que más sorprende, también asombra (y mucho) que algunos inmigrantes que han logrado sortear la barrera del estatus migratorio (luego de llegar al país indocumentados), apoyen a viva voz a estos políticos y digan claramente que no quieren que otros (en su misma condición anterior) logren legalizarse. Es más, muchos de ellos dicen que estos deberían ser sacados del país en una demostración de su carácter discriminatorio, poco entendible, dado que han atravesado una situación similar solo que, quizás, con un final con más suerte. Se ve que este pensamiento estaba ya en estado latente dentro de muchos pero, con la retórica de algunos líderes que no se ha acallado, la han dejado salir a la luz mostrando su verdadero sentir…

El pensamiento de estas personas se parece mucho a aquellos que esperan un tren en una estación. Mientras están en el andén esperando para subir al tren se quejan ácidamente de las personas que ya subieron en estaciones anteriores y que nos les dejan lugar a ellos para viajar. Pero cuando logran acceder finalmente a un vagón y comenzar su marcha, ya a la próxima parada tratan de que los que están abajo no suban, así no los molestan.

La memoria de estas personas es frágil como un cristal y enseguida borran de su memoria el hecho que, hasta hace unos pocos momentos, ellos también estaban ocupando el andén y se quejaban porque no podían subir al vagón. Claro que, para que su conciencia no los castigue mucho se apoyan en una trillada frase: “que sufran lo que todos sufrimos”…

En este momento quisiera recordar un pasaje de la Biblia del libro de Deuteronomio, capítulo 15 versículos del 7 al 10 que dice: “Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente y, en efecto, le prestarás lo que necesite. Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová y se te contará por pecado. Sin falta le darás y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos y en todo lo que emprendas”.

Pero, como se dijo al principio: nada ha cambiado a través de los años ya que la individualidad y conveniencia de unos, sumado al egoísmo de otros, ha resultado clave para que la minoría haya impuesto, hasta el momento, su voluntad en perjuicio de la mayoría…

Ojalá que el sentimiento de discriminación se borrara de la faz de la tierra mágicamente pero, como eso no va a pasar si primero no modificamos nuestra actitud, creo que todos deberíamos hacernos una sola pregunta: ¿En que nos hemos estado equivocando?

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