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No hay peor sordo… que el que no quiere oír

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Tab Machado
Tab Machado

A diario  nos enfrascamos en discusiones con quienes nos rodean, acalorándonos y tratando de hacer valer nuestro punto de vista, sin importar quien esté a nuestro enfrente, por lo que frecuentemente lesionamos la moral y el espíritu de personas que respetamos y queremos, resintiendo de esa manera nuestra relación afectiva.

Lo peor de todo es que muchas veces queremos decir lo mismo que nuestro interlocutor pero con palabras o razonamientos diferentes y no nos tomamos el tiempo necesario para escuchar lo que el otro dice, sino que únicamente nos enfocamos con pasión en demostrar que lo que nosotros decimos es la “verdad universal” sobre el tema en cuestión y que el otro está completamente equivocado, así piense igual que yo pero lo expresa con palabras diferentes…

Es como el cuento de 4 amigos, un persa, un árabe, un turco y un griego, que hambrientos andaban errantes por el desierto. Soñador, el persa evoca en ese momento el dulce sabor de los “angûrs” y le entran ganas de comer en ese mismo momento unos cuantos. “Con gusto compartiría con ustedes la fruta más rica del mundo”, les dice a sus amigos… El árabe al escuchar a su amigo observa que sería mucho más agradable comer “inabs”, porque no hay nada comparable a su sabor. El turco al escucharlos le replica que en realidad unos “uzums” serían más indicados en su situación, pero  el griego promete un placer aún mayor ponderando las virtudes de los “iztafils”.

Queriendo tener todos la razón y la última palabra, los cuatro hombres se ponen a pelear. Cuando están a punto de llegar a las manos, un sabio, acertando a pasar por su camino, comprende la razón de su disputa y les calma enseguida diciéndoles: “¡Dejen ya de pelear! Pues hablan todos de lo mismo. Lo que todos ustedes quieren, es comer uvas. Solo que ésta se llama “angûr” en persa, “inab” en árabe, “uzum” en turco e “iztafil” en griego. Pero en realidad todos están hablando de lo mismo”…

Si en medio de una discusión te acaloras por dar tu punto de vista e imponer tu razón, respira hondo y date el tiempo necesario para escuchar a tu interlocutor… quizás estén hablando de lo mismo aunque con diferentes puntos de vista y no sea necesario proseguir las hostilidades. Recuerda siempre que inteligencia es saber ganar una discusión, sin ganarse un enemigo… y que como reza un dicho popular italiano: Del escuchar procede la sabiduría y del hablar el arrepentimiento…

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