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No importa donde el hombre nace, sino lo que el hombre hace
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No importa donde el hombre nace, sino lo que el hombre hace

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Tab Machado
Tab Machado

La exigencia de satisfacer necesidades básicas ha hecho del ser humano una especie trashumante de este mundo… Desde el comienzo de los tiempos las comunidades se desplazaban de un lugar a otro de forma errante para buscar  alimento y cobijo, pernoctando en aquellos parajes donde la abundancia les permitía subsistir de la mejor manera. Era una práctica tan rutinaria como aceptable y así vivió el hombre y su familia durante miles de años. El planeta era lo suficientemente grande como para hacerse problemas y había lo suficiente para que nadie se sintiera dueño de nada sino perteneciente a un todo…

Después, con la adquisición de conocimientos sobre la agricultura y cría de ganado, llegó la etapa de afincarse y establecerse más duraderamente, construyéndose así pueblos y ciudades… Claro que el espíritu humano ha sido siempre individual y posesivo por lo que ante, la nueva realidad, el sentimiento de pertenencia fue lenta y paulatinamente cuadriculando la geografía mundial y poniendo barreras cada día más grandes e insalvables…

El tiempo también pasó e hizo su obra, el mundo se globalizó tan rápidamente como se empequeñeció, envileció y empobreció la mente y el espíritu humano.  Hoy ya nadie quiere compartir, todos quieren tener y a pocos le importa el bien común… el resultado es apocalíptico y lógico: mejor poco pero mío que mucho y de todos…

Así, con ese estigma bordeando la frente de la humanidad, ha resurgido inevitablemente como al principio de los tiempos una nueve generación de humanos trashumantes que, despojándose de su arraigo, con la necesidad a flor de piel y la visión de una vida mejor se han vuelto nuevamente errantes en pos de cumplir sus sueños…

Migrantes les llaman y ellos han tomado el estandarte del trabajo y la esperanza enarbolándolos con orgullo y satisfacción. Poco importa cuál es la labor y la paga, porque el sueño de un futuro mejor les enjuga el sudor de su frente y hace liviano cualquier esfuerzo. El objetivo es superarse, integrarse, pertenecer, compartir y progresar y, aunque cueste mucho trabajo admitirlo para quienes los reciben, son el motor que muchas veces mueven aparatos lentos y apáticos, convirtiéndolos en agiles y gráciles… aunque algunos de ellos lo tengan que hacer desde el anonimato…

Migrantes… injustamente vilipendiados, difamados, menospreciados y hasta  muchas veces olvidados. Seres humanos que viven y sienten con respeto y devoción sus ideales y a la tierra que los recibe con la esperanza de algún día ser de aquí, sin dejar de ser de allá… Una raza nueva de humanos que tienen la conciencia de no olvidar a quienes quedaron atrás, pero que viven la esperanza de aportar, en su nueva realidad, con el mismo ímpetu y coraje que tuvieron para avanzar hacia lo desconocido sin el miedo de mirar mas allá de las sombras que sugieren los miedos y las dudas…

Son esos Migrantes como tú, como yo, como nosotros… la marea humana que quiere construir un camino a la esperanza, aprendiendo y enseñando a compartir en paz, porque no importa donde el hombre nace… sino lo que el hombre hace….

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