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No le pidas peras al olmo…

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Tab Machado
Tab Machado

Hace algunos días atrás, en una plática, alguien me dijo “¿será posible que alguna vez los buenos triunfen realmente sobre los malos, como en las películas? ¿O que estos paguen la consecuencia de sus actos?” y la pregunta quedó rondando en  mi cabeza como un fantasma espeluznante…

Es que la cuestión es profunda y me da escalofríos pensar en una respuesta optimista o certera cuando veo en lo que se ha convertido el ser humano… calculador, frio, egoísta, ventajero, que se ha acostumbrado a usar a los demás y tirarlos luego a un costado sin ningún escrúpulo. Y, si eres realmente bueno en algo o posees un bien a usufructuar, vuelven a ti como si nada, acuciados por la necesidad repentina y cuando sacian nuevamente su penuria pasajera vuelven a dejarte en el olvido hasta la próxima vez y así el ciclo se vuelve eterno…

Es que la gente, no sé si de forma consciente o inconsciente, solo mira y vela hoy por su interés personal, su beneficio propio, su bienestar, sirviéndose de los demás cuando les conviene pero olvidándose de las necesidades ajenas y, ante esta realidad, se vuelve una ímproba tarea  mantener principios solidarios, caritativos o humanitarios, que nadie repara o advierte y que todo el mundo atropella o usufructúa para su propio bien…  Si será así, que el ser humano admira hoy mucho más al malo (o por lo menos lo considera más “inteligente”) que al bueno y hasta hacen apología de la “viveza” que tienen aquellos que no tienen escrúpulos… Hasta hay un refrán que reza: “el vivo vive del tonto y este de su trabajo”…

Muy lejos ha quedado, lamentablemente, la prédica de  la otra mejilla, la moralidad, los buenos principios y los valores humanos, en un mundo que se despedaza porque todos quieren sobresalir y ser los únicos acaparadores de logros, éxitos y beneficios personales…

Así, la gente se ha ido mimetizando y contagiando de la nueva forma de vida impuesta por la “sociedad” moderna, en donde estamos todos juntos pero no revueltos, por lo que cada vez se resfría más el espíritu humano, quedando en el olvido los buenos valores o los deseos de servir y amar al prójimo como a mí mismo…. Más bien la nueva doctrina es: “que tú y tu prójimo me amen a mí como a sí mismo”…

¿Suena apocalíptico verdad? Pues lamentablemente es una cruel realidad que preferimos ignorar en beneficio de satisfacer nuestro propio ego y necesidades. La gran pregunta sería entonces: ¿Se puede cambiar esta realidad actual? La respuesta más lógica sería la del título de esta columna: “no le pidas peras al olmo”, pero como soy un optimista por naturaleza y defecto, solo puedo decir que cambiar esta realidad depende de ti, de mi y de todos nosotros y que si nos rendimos ante la adversidad habremos condenado a la sociedad de nuestros hijos a ir por un peligroso despeñadero…

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