No siempre el que calla otorga

Tab Machado

Dice el refranero popular que el que calla otorga, con lo cual se da a entender que quien no presenta ninguna objeción sobre lo dicho o expresado por otra persona y prefiere guardar silencio, entonces le está concediendo la razón al otro.

Así las mentiras que no son rebatidas se van convirtiendo en verdad para quien las dice e incluso para las personas que las escuchan, pero no dejan de ser mentiras, viles embustes sin sustento que tan solo quieren tapar una verdad que puede llegar a pesar tanto como un yunque. La falacia y el silencio (en este caso) sirven como flotador para mantener al mentiroso a salvo y, cuanto más tiempo pasa sin que se sepa la verdad, más liviano le parece al embustero el hierro que cuelga de su cuello, tanto que termina convirtiéndose en un grácil cascabel que hace sonar cada vez que le conviene…

Pero callar en realidad no significa abdicar a la verdad, simplemente se otorga plazo al tiempo para que este ponga las cosas en su verdadero lugar. A veces puede llegar a parecer, incluso, que nunca se va a conocer la autenticidad de las cosas, pero hay que tener siempre en cuenta que la mentira podrá correr por mucho tiempo adelante, pero en un segundo la verdad la alcanza y, para mal de muchos, entonces allí le gana…

Para que haya una mentira que perdure en el tiempo tiene que haber alguien que prefiera callar, aun conociendo la verdad… Hace unos días atrás se hizo pública una noticia que una mujer blanca y su pareja, también un hombre blanco, tuvieron un bebé de diferente color de piel.

Luego del parto el supuesto padre pidió explicaciones a la madre del niño, quien contestó: “la culpa la tienes tú con esa manía que te ha entrado de tomar café a todas horas”.

Los médicos le aconsejaron al hombre que solicitara una prueba de paternidad pero este respondió que, “confío plenamente en mi pareja y ella dice, además, que muchas veces las pruebas de paternidad fallan, así que no me la haré”.

Una mentira siempre se tendrá que tapar con otra mentira y así el espiral de embustes jamás tendrá fin para quien las tiene que proferir. Infelices aquellos que creen y juzgan por medio de una mentira o con tan solo la mitad de la verdad y no la verdad completa. Mas infelices aun son aquellos que secundan una falacia (conociendo la verdad) con mala intención, ya que una mentira repetida cien mil veces jamás se convertirá en verdad e inevitablemente perjudicará a uno o a muchos inocentes.

Dicen que la verdad de nuestra mente suele ser la mentira de nuestra alma por eso di siempre la verdad, cueste lo que cueste, porque no hay nada mejor que vivir sin remordimientos de conciencia…

 

Leave a Comment