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No te preocupes… mejor ¡ocúpate!

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La tensión por estos días se ha materializado tanto que hasta se puede apreciar, sentir y palpar … La gente está triste, consternada, estupefacta, sin saber muy bien para donde ir o que hacer sin importar su credo, raza, condición migratoria o situación social. Es que parece que cada uno individualmente o asociado a sus comunidades, tiene un motivo para sentir que una enorme espada de Damocles pende sobre sus cabezas y no hay forma de quitársela de encima.

Un amigo, hablando del tema los otros días, me dijo una gran verdad: cuando la situación es apremiante no sirve de nada preocuparse de manera obsesiva, mejor hay que ocuparse en ver si se puede resolver el problema o, al menos, encontrarle alternativa. Por ahí está el camino… el tema es que, para eso, primero hay que cambiar el viejo aforismo de Damocles.

La historia de Damocles fue narrada por Timeo de Tauromenio unos trescientos años Antes de Cristo y repetida hasta popularizarse (con distintos mensajes morales) por Diodoro, Cicerón y Horacio.

La historia cuenta que Damocles era un miembro de la corte del rey Dionisio “el Viejo”, un sanguinario tirano de Siracusa del siglo IV AC. Como cortesano Damocles era un constante adulador que se pasaba sus días envidiando los lujos y comodidades del rey.

Las repetidas adulaciones envidiosas llegaron a los oídos del soberano, quien planeó una estrategia como escarmiento para Damocles. Le ofreció intercambiar los roles por un día para que pudiera experimentar personalmente los placeres que tanto envidiaba. De esa manera se organizó un gran banquete para Damocles, que ocupó el lugar del rey y gozó de los lujos y privilegios de su título temporal.

Todo iba bien hasta que Damocles miró hacia arriba y advirtió una afilada espada que pendía sobre su cabeza, atada por un único crin de caballo. De repente se le quitó el apetito y la pasión por las bellas mujeres que lo rodeaban y solo pasó a mirar insistentemente la espada que pendía sobre su cabeza, hasta que los nervios y el miedo a morir allí mismo lo obligaron a rechazar el sueño de ser rey. Damocles se levantó imprevistamente de su lugar y le pidió al rey abandonar el recinto donde estaban, alegando que ya no quería seguir siendo tan afortunado…

A raíz de esta historia se ha mencionado a través de los siglos a la Espada de Damocles cada vez que una persona quiere hacer referencia a una amenaza o situación constante y agobiante en su vida. Por eso, si la vida te ha puesto en la misma situación que Damocles mira la espada que se agita encima de ti pero no para quedarte tieso, atónito, estupefacto, sino para buscar la forma de solucionar el tema que te aqueja sin perecer en el intento… Esto, como otras tantas cosas, también depende de ti.

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