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Nuevas Adicciones
Nuevas Adicciones

El uso compulsivo del Internet, la Vigorexia y el Aislamiento Juvenil son tres de las nuevas adicciones y retos que se le plantean a la sociedad moderna.

El ser humano deberá lidiar en los próximos años con tres nuevas adicciones que van llevando a la sociedad actual al individualismo, el egocentrismo y el alejamiento de sus

congéneres. Ellas son: el uso compulsivo del Internet, la Vigorexia y el Aislamiento Juvenil, veamos cada una de ellas.

La adicción a Internet es un deterioro en el control de su uso que se manifiesta como un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos. Es decir, la persona ‘netdependiente’ realiza un uso excesivo de Internet lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales.

Nadie está seguro sobre cuántas personas están afectadas por el uso adictivo de Internet pero, si consideramos las estimaciones de otras adicciones como el alcoholismo o el juego patológico, podría decirse que aproximadamente pueden presentar problemas de adicción a Internet entre un 5 a 10% de todos los usuarios.

Según la Doctora Kimberly Young Internet es un conjunto de recursos con diferentes funciones accesibles on-line. Generalmente los adictos a Internet tienden a formar una atadura emocional con sus amigos on-line y las actividades que ellos crean dentro de las pantallas de su computadora. Disfrutan con esos aspectos pues les permite encontrarse, hablar e intercambiar con nuevas personas a través de las aplicaciones interactivas de Internet como los chat, juegos on-line o los newsgroups. Estas comunidades virtuales crean un vehículo para escapar de la realidad y buscar formas de llenar las necesidades emocionales y psicológicas.

En Internet, se puede ademas ocultar el nombre real, edad, ocupación, apariencia y las características físicas. Los usuarios, sobre todo aquellos que están solos e inseguros en la vida real, aprovechan esta libertad y rápidamente vierten fuera sus sentimientos más fuertes, secretos más oscuros y los deseos más profundos. Esto crea una falsa ilusión de intimidad pero, cuando la realidad pone de manifiesto las limitaciones que tiene confiar en una comunidad anónima para el amor y el cuidado (ya que esto sólo pueden ofrecerlo las personas reales), Internet genera una gran desilusión y dolor. Ademas pueden allí crearse personalidades muy diferentes a como uno es en realidad. Las personas que usan esta falsa identidad cultivan un cierto ‘mundo de fantasía’ dentro de las pantallas de la computadora. Las personas con mayor riesgo de crear esta nueva pseudo-identidad on-line son las que presentan baja autoestima, sentimientos de insuficiencia y miedo a la desaprobación de los demás. Estos rasgos también pueden conducir a otros trastornos como la depresión y ansiedad, que pueden entrelazarse con el uso excesivo de Internet.

Para lograr con éxito un tratamiento que libere a una persona de una adicción a Internet se debe de tener en cuenta, de la misma manera que en el alcoholismo, que el adicto debe comprender primero que tiene un problema y contar con suficiente motivación para buscar ayuda.

Nuevas Adicciones
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Muchas personas creen que la única manera de superar la adicción es cortando el modem o tirando el ordenador. Pero esto no sirve de mucho, más aún si tenemos en cuenta que Internet es una herramienta productiva. Lo importante es encontrar un equilibrio entre el uso educativo o laboral y el resto de usos y actividades.

El modelo del tratamiento es similar al utilizado en los programas de comida compulsiva o alcoholismo. La clave está en identificar los factores o situaciones que disparan el uso no controlado de Internet y re-aprender a realizar un uso moderado.  A diferencia con el alcoholismo, la adicción a Internet no requiere la abstinencia para llevar una vida saludable.

La Vigorexia y el Aislamiento Juvenil

La Vigorexia, en cambio, la padecen aquellas personas que tienen la obsesión por verse musculoso, miradas continuas al espejo, continuas visitas a la báscula, abandono de casi todas las actividades sociales, dedicación casi exclusiva al gimnasio y a entrenar sin un objetivo claro, dietas ricas en proteínas, ‘demasiado’ interés por anabolizantes y demás productos dopantes.

Según una encuesta realizada a nueve millones de personas que concurren a los gimnasios aproximadamente un millón podrían estar afectados de un desorden emocional que les impide verse como en realidad son. Por más entrenamiento que realicen, o musculatura que consigan siempre se ven débiles, enclenques y carentes de cualquier atractivo físico.

Según estos estudios, este desorden emocional puede evolucionar a un cuadro obsesivo-convulsivo que hace que los afectados se sientan fracasados, abandonen todas sus actividades sociales e incluso laborales para entrenar sin descanso. Fácilmente comienzan a consumir dietas desequilibradas, ricas en proteínas para, en teoría, favorecer la hipermusculación. Poco a poco empiezan a interesarse por los ‘beneficios’ de anabolizantes, hormonas del crecimiento y demás productos dopantes, llegando a invertir grandes sumas de dinero en la adquisición de estos productos. A su vez, el gasto ocasionado por esta obsesión puede sumarse al bajo rendimiento (o incluso al fracaso laboral), poniendo en serio peligro su propia situación económica y la de su familia. A los problemas de aislamiento social y laboral se le suman los derivados de este ritmo de vida: alteraciones nutricionales, metabólicas, androgenización por los anabolizantes, deformaciones óseas y problemas articulares por la hipertrofia y el sobreesfuerzo muscular.

Es importante consignar y diferenciar que la práctica habitual de algún deporte tiene numerosas ventajas y no debe ser confundida, ni se considera factor de riesgo para padecer la vigorexia.

Finalmente tenemos el Aislamiento Juvenil, esta nueva adicción se da generalmente en jóvenes cuyos padres les han proporcionado todo lo que han querido y más, pero no tienen amigos, no hablan con nadie y están encerrados en su cuarto. Se trata de un fenómeno que afecta a un creciente número de jóvenes desde los 13 a los 30 años. La mayoría son (o han sido) estudiantes brillantes que no han podido sobrellevar el estrés de las exigencias y requerimientos de una sociedad competitiva. Su cuarto está abarrotado de aparatos de todas clases: televisor, PlayStation, DVD, computadora, teléfono celular. Se pasan la noche jugando con la computadora o viendo televisión y durante el día duermen. La mayoría son pacíficos, pero no todos.

Entre las diversas razones que los expertos dan para explicar este fenómeno una de las principales es que estos jóvenes crecen sin un modelo de conducta familiar, porque sus padres están siempre fuera del hogar debido a las largas horas de permanencia en los lugares que les exige su trabajo.

No es fácil ayudar a los jóvenes que padecen de retraimiento social, ya que no quieren salir de su encierro ni quieren hablar con nadie. De acuerdo con varias organizaciones sacarlos de su encierro requiere un proceso largo y un esfuerzo minucioso, pero no siempre es imposible.

A medida que el problema recibe mayor atención por parte de la sociedad, van también en aumento los centros de orientación, las clínicas de salud mental y terapia psíquica y, en general, los grupos de ayuda a los padres.

Constantes visitas durante meses y a veces años, consiguen sacar a los afectados de su encierro. Pero encontrar trabajo después de haber estado aislados socialmente durante tanto tiempo, es extraordinariamente difícil y hay que tomarlo en cuenta para que los pacientes no recaigan en su adicción al aislamiento.

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