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Números sorprendentes
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Tab Machado
Tab Machado

El amor y la fidelidad son dos conceptos que han ido de la mano desde el principio de los tiempos. Desde niños solemos idealizar el amor como monógamo, fiel a una sola persona y eterno. Incluso nuestros mayores, la literatura universal y hasta el cine fortalecen esa visión idílica como meta principal para alcanzar la felicidad perpetua. No es de extrañar, entonces, que el amor y la fidelidad hayan pasado a integrar históricamente un conjunto de valores morales y espirituales que son primordiales para buena parte de la humanidad y se erigen como columna fundamental de ese pilar básico de la sociedad que es la familia

Sin embargo estos estereotipos, imágenes o ideas aceptadas comúnmente por la sociedad con carácter de inmutable, han sido pulverizados sin piedad por el modernismo. Nada de lo que se consideraba hasta hace un tiempo valores morales o espirituales parecen tener cabida en este nuevo orden mundial, pergeñado por personas carentes de afecto hacia el prójimo y amantes tan solo de sí mismo.

Quizás, si no prestamos la debida atención a los números y a las estadísticas que son lapidarios para con el género humano, creamos que todo sigue igual… pero no es así. Superficialmente todo parece igual pero, apenas rascamos sutilmente la epidermis social, vemos de inmediato en que hemos ido convirtiendo a la humanidad.

En estos días, por ejemplo, se informó ampliamente del hackeo de la web de contactos Ashley Madison que promueve ‘encuentros informales’ y donde los piratas cibernéticos han obtenido perfiles y direcciones de 37 millones de usuarios que han recurrido a la página para ‘echarse una cana al aire’ y ahora pueden ser descubiertos…

¡Treinta y siete millones de infieles en una sola página web! Si se estima que la población mundial total es de 7331 millones de personas, nos daría que 1 de cada 198 es infiel… Pero, repito, esa cifra es de una sola página web, imagínense si esto se ampliara a los números reales… da para pensar y hasta para asombrarse…

Según estos datos debemos pensar, entonces, que gran parte de los hombres y mujeres de este mundo prefieren el placer pasajero y la pasión fugaz que ya por su propia naturaleza es frágil antes que el amor verdadero, ese que se fragua en el corazón y se va refinando con la convivencia compartida de dichas, alegrías, sufrimientos y problemas…

Lamentablemente nos hemos convertido en seres egocéntricos, inseguros y dubitativos, que precisamos conquistar a todo aquel que se atraviese en nuestro camino para creernos importantes y ahogar así el insoportable sentimiento de inferioridad que nos lastima el alma… Sin embargo recuerda siempre que el único sentimiento que perdura en el tiempo es el amor que nace en el corazón, no en la sangre, ni en el cerebro y si allí no puedes afincar ese sentimiento, jamás podrás hacer de él algo seguro, fidedigno y duradero.

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