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Nunca debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos
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Nunca debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos

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Dicen que quien olvida su historia es proclive a cometer nuevamente los mismos errores del pasado, por eso jamás debemos olvidarnos quiénes somos y, fundamentalmente, de dónde venimos porque recordar nuestras raíces es fundamental para crecer fuertes, sanos y vigorosos…

Cuenta una historia que Latif era el hombre más pobre de la aldea, dormía en la plaza y  pasaba el día bajo un árbol, pidiendo limosna. Sin embargo, a pesar de todo esto, Latif era considerado por todos el hombre más sabio del pueblo.

Una mañana el rey apareció en la plaza, caminaba entre los puestos de frutas y baratijas riéndose de mercaderes y compradores y casi tropezó con Latif, que dormitaba bajo una encina. Alguien le dijo que estaba frente al más pobre de sus súbditos pero frente al más respetado por su sabiduría.

El rey se acercó al mendigo y le dijo: “Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro”. Latif lo miró y dijo: “Puedes quedarte con tu moneda, ¿Cuál es tu pregunta?”

El rey se sintió desafiado y le preguntó por un problema que sus analistas no habían podido solucionar y a él le angustiaba. La repuesta de Latif fue justa y creativa. El rey se sorprendió, dejó su moneda al mendigo y siguió su camino por el mercado.

Al día siguiente el rey volvió a aparecer por la plaza, fue directo hasta Latif y le hizo una nueva pregunta. Este volvió a responder sabiamente y el soberano volvió a sorprenderse de tanta lucidez. Fue entonces que el rey le dijo: “Latif te necesito, estoy agobiado por las decisiones que debo tomar. No quiero perjudicar a mi pueblo ni ser un mal soberano. Te pido que vengas al palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltará nada y podrás partir cuando quieras… por favor”.

Latif aceptó la propuesta y fue al palacio, donde le fue asignado un lujoso cuarto cerca de la alcoba real. Todos los días el monarca lo mandaba llamar para consultarle sobre los problemas del reino y su vida y Latif siempre contestaba con claridad y precisión. El recién llegado se transformó en el favorito del rey. Al tiempo ya no había medida, decisión o fallo que el monarca no consultara con su preciado asesor. Esto desencadenó los celos de todos los cortesanos que veían en él una amenaza para sus influencias e intereses.

Un día los demás asesores hablaron con el rey y  le dijeron solemnemente: “Tu amigo Latif, como tú llamas, está conspirando para derrocarte”. “No puede ser” dijo el rey. “No lo creo.”

“Puedes confirmarlo tu mismo. Cada tarde Latif se escabulle hasta un cuarto donde se reúne a escondidas con alguien. Le hemos preguntado dónde va y ha contestado con evasivas. Esa actitud terminó de alertarnos sobre su conspiración”, dijeron todos.

El rey se sintió defraudado y dolido. Debía confirmar esas versiones. Esa tarde aguardó oculto y pudo ver cómo, en efecto, Latif llegaba al cuarto abría la puerta y se escabullía sigilosamente. “¡Lo vistes!” gritaron los cortesanos eufóricos…

El rey se acercó y golpeó la puerta. “¿Quién es?” dijo Latif desde adentro.  “Soy el rey, ábreme”, dijo el soberano.

Latif abrió la puerta… no había nadie allí, salvo él. Ninguna puerta, ventana, puerta secreta, ni lugar que permitiera ocultar a alguien. Sólo había en la habitación un plato de madera, una vara de caminante y una túnica raída colgando del techo.

“¿Estás conspirando contra mí?” preguntó el rey.  “¿Cómo se te ocurre, majestad? de ninguna forma, ¿por qué lo haría?”, contestó Latif.

“Pero vienes aquí en secreto. ¿Qué es lo que buscas y para qué vienes a escondidas?” Latif sonrió, se acercó a la túnica rotosa, la acarició y le dijo al rey: “Cuando llegué aquí lo único que tenía era esta túnica, este plato y esta vara. Ahora me siento tan cómodo con la ropa que visto, es tan confortable la cama que duermo, tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que tengo a tu lado…  que vengo cada día para estar seguro de no olvidarme de QUIÉN SOY Y DE DÓNDE VINE”.

Así es, nunca debemos olvidar quiénes somos ni de dónde venimos, la vida da muchas vueltas y podríamos regresar al mismo lugar de donde salimos…

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