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Nunca digas nunca, nunca digas siempre

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En la región del corazón donde habitan la pasión, el éxtasis y el deseo, dos palabras han echado raíces profundas ya que son vitales para ‘refrendar’ y ‘eternizar’ tales sentimientos: Nunca y Siempre…

Es claro que estos dos términos o vocablos son un sustento imprescindible para emociones tan efímeras y fugaces, así como agudas, impetuosas y vehementes, ya que sin ellos casi que no existirían. “¡Te amaré por siempre!’, ‘¡Nunca te voy a olvidar!’, son dos de las miles de frases que se pueden fraguar en la alquimia de los sentimientos y vocablos antepuestos, ya que la pasión, el éxtasis y el deseo son breves, intensos e imprevisibles, por lo que necesitan imperiosamente del ‘nunca’ o el ‘siempre’ para conquistar en base al sustento de una ‘perpetuidad’ que vaya aún más allá de sus propias expectativas…

Dos términos más podrían agregarse a esta combinación tan fulminante como explosiva: Todo y Nada. ¡Imagínense que tantas promesas se pueden fraguar con tan solo estos 7 elementos!

Narra una historia aleccionante que un panal derramó su deliciosa miel y las moscas acudieron ansiosas a devorarla. La miel era tan dulce que no podían dejarla entonces, en pleno éxtasis, una de ellas dijo: “¡Podría vivir aquí para siempre, acá está todo lo que deseo!” y otra le respondió, “¡Nunca fui tan feliz, nada mas me hace falta!”

Pero, en el afán de atiborrarse de aquella exquisita miel, sus patas se fueron prendiendo en el fluido dulce y viscoso hasta que ya no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Entonces, cuando estaban a punto de ahogarse en su tesoro, exclamaron: “¡Nos morimos… desdichadas nosotras que por querer tomar todo en un solo instante de placer no reparamos en las consecuencias!”.
Un poema del poeta argentino Roberto Vicario inicia diciendo: Nunca digas nunca, Nunca digas siempre, No digas palabras, que te comprometen”… y es una auténtica realidad porque ‘nunca’ y ‘siempre’, son palabras con las que suelen comenzar o terminar las más grandes promesas incumplidas… Por eso jamás uses términos tan concluyentes y definitivos para perpetuar la pasión, porque si hay algo que el ser humano sabe hacer a la perfección es borrar con el codo lo que escribe con su mano y ese tipo de promesas categóricas terminan irremediablemente de una sola manera: nunca será siempre y siempre será nunca…

 

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