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Nunca escapes…
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Tab Machado
Tab Machado

Vivir no es para cobardes, muy por el contrario, hay que ser muy valiente para levantarse todos los días, mirarse al espejo (aprobar la imagen que nos devuelve el cristal azogado), cumplir con la rutina habitual y luego salir al mundo a buscar el sustento, protegido tan solo por una coraza de fe que nos permita resistir incólumes los vaivenes ondulantes que nos propone la vida.

Ciertamente hay que tener mucho valor para enfrentar a diario los problemas sin titubear, superar las amarguras que estrujan el corazón con una sonrisa en los labios y resistir dignamente las decepciones aferrándose obstinadamente a un sueño que se niega a morir…

No, no es fácil vivir y menos cuando la felicidad se vuelve tan solo una ilusión o una referencia vaga y esquiva que tan solo parece favorecer a terceros.  Por eso algunos no resisten el terrible impacto que provoca pernoctar en este mundo y buscan un escape ahogándose en el alcohol o aturdiendo su capacidad de raciocinio con otras dorgas. Es que hay que tener un gran poder de convicción, coraje y valentía para soportar la vida de pie y afrontar la realidad sin buscar escapes transitorios que tan solo conducen a nuevos problemas…

Cuenta una historia que durante la tarde del 8 de abril de 1915 la posición francesa de Bois Brulé estaba siendo aniquilada por los alemanes, en la época más sangrienta de la Primera Guerra Mundial. En una trinchera, aislada por el fuego enemigo, el Teniente Jacques Pericard resistía con unos cuantos hombres la posición, mientras veía que el resto de su tropa caía muerta o muy mal herida.

De repente Pericard se dio cuenta que también él había sido alcanzado por el fuego, empezando a perder la conciencia. Sabía que iba a morir, entonces se arrastró a una trinchera vecina para protegerse, pero se horrorizó al no ver a nadie con vida. La profunda mirada de un soldado muerto hizo revivir el espíritu del teniente francés y, avergonzado por haber escapado de su lugar de combate, regresó a su trinchera.

Viendo a los pocos que quedaban luchando por sobrevivir, Pericard se dirigió con toda su alma a los heridos, mal heridos y a los que tenían apenas un aliento de vida diciéndoles, “¡Arriba los muertos! ¡Vamos a vencer! ¡Arriba los muertos! ¡Vamos a vencer!”.

Increíblemente los pocos que aún podían respirar se levantaron y montados en coraje y sin miedo a lo que les podía ocurrir, lograron detener el avance de los alemanes en forma casi que inexplicable y milagrosa…

Si estas en un momento de debilidad y buscas una salida fácil aturdiéndote, aprende de esta lección, no salgas nunca de la trinchera, no busques un escape, enfrenta la situación, pelea, lucha, entrega todo tu valor a la causa, esfuérzate hasta desmayar, porque la vida es para los valientes y solo aquellos que dejan hasta su último aliento en el esfuerzo son los que van mas allá de los límites y logran sus metas… Ve siempre al frente porque en esta vida tan solo tienes dos opciones: o tú pasas por la vida o la vida pasa por ti, inexorablemente…

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