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Nunca llegaron a su destino

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http://mail-attachment.googleusercontent.com/attachment/u/0/?ui=2&ik=5e07c87a32&view=att&th=137f2608167b4ff4&attid=0.2&disp=inline&safe=1&zw&saduie=AG9B_P8JFIsOjTc6oeo4D05N6SIc&sadet=1339802919378&sads=JkAUJq8WyRa4VKPnNm-8SETJUvoCoincidencias extrañas, curiosidades geológicas, lugares místicos, sucesos terroríficos, regiones encantadas son ejemplos de una larga e intrigante lista de enigmas que encierra nuestra Tierra.

En 1968, en el aeropuerto de Kankakee, la lista de pasajeros del DC-3 de la compañía de aviación Pardue, con destino a Dallas, Texas, se encontraba ya completa. Sólo dos personas, Jarrold L. Potter y su mujer, Carrie, faltaban por embarcar. Se hacía tarde de repente los vieron llegar sin equipaje corriendo por la pista.

Al subir al avión, las azafatas se sorprendieron de encontrar a dos personas de aspecto tan desmejorado. Estaban ojerosos y pálidos y tenían un color mortecino en la piel. Creyendo que era debido a su excitación por temor a perder el vuelo, las azafatas les tranquilizaron, diciéndoles que no pasaba nada e indicándoles sus asientos.

El avión despegó y los dos pasajeros se pusieron a hablar entre ellos de las ventajas de viajar en avión y del panorama que se divisaba desde el cielo. En un momento dado, cuando el avión estaba sobrevolando Rolla, en Missouri, Jarrold se levantó del asiento para ir al lavabo y su mujer le acompañó temiendo se fuera a marear. Pasó el tiempo, y ni uno ni otro volvieron a aparecer jamás.

El DC-3 aterrizó en Dallas y dos personas de la lista de pasajeros, no se encontraban ya entre ellos. Se pensó, para darle sentido a la desaparición, que quizás hubiesen equivocado la puerta y hubiesen abierto accidentalmente una de las salidas del avión, sin embargo esta teoría pronto se descartó, pues eso hubiese provocado, por unos minutos, una pérdida de presión y altura en el aparato, que nadie notó en ningún momento. Nadie consiguió nunca explicarse lo sucedido y así quedó registrado para el asombro de pasajeros y tripulantes.

Pero la historia no estaba destinada a quedarse ahí. Seis años después, en 1974, un avión de Lufthansa, con destino a Frankfurt, salió del aeropuerto de Milán. Eleonor Thomas, compartía asiento con un hombre y una mujer de carácter simpático y extrovertido. A pesar de que parecían cansados y sus ropas, viejas y desgastadas, llamaban la atención, Eleonor habló con ellos animadamente hasta que ambos se levantaron del asiento y se dirigieron al lavabo. Nunca más volvieron a aparecer.

Lo sorprendente del caso es que todos los viajeros del avión, recordaban esa característica en sus caras y ropas, y todos coincidían en que parecían amables y dicharacheros. Cuando los inspectores de vuelo revisaron la lista para identificar a los dos “volatilizados”, se encontraron con que sus nombres eran Jarrold L. Potter, y Carrie Potter, los mismos que habían desaparecido en pleno vuelo, seis años antes.

El suceso volvió a ocurrir en 1988, en un vuelo chárter con destino a Nueva York. El matrimonio Potter ocupó los asientos que tenían reservados, y después de hablar con la tripulación e ir al lavabo, ninguno de los dos volvió a ser vistos jamás.

Fuera lo que fuere lo que les pasó a los Potter en el primer viaje y sean quienes sean los aparecieron posteriormente, el relato bien merece entrar en los hechos imposibles.

 

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