Home Uncategorized Nunca olvides de cumplir tus promesas…
0

Nunca olvides de cumplir tus promesas…

0
0

Las leyendas urbanas recorren el mundo casi idénticas, solo cambian los protagonistas y los lugares, por lo que el misterio de su realismo es puesto en duda aunque… nunca se sabe…

Cuenta esta leyenda urbana que un joven de Guadalajara, Jalisco, empezó a enamorar al mismo tiempo a tres mujeres. Ellas dándose cuenta de ese procedimiento, le advirtieron que se retirara, pues ese juego no lo conducía a legalizar un matrimonio, sino que era un pasatiempo.

El joven, deseando continuar con la misma actitud, viajó a otra ciudad en busca de un famoso curandero de la región para que lo ayudara en sus propósitos. Como regalo especial llevó al curandero un cuadro de plata.

Estando en casa del brujo, vidente o curandero, le solicitó la preparación de la pócima especial que necesitaba para apoderarse del amor permanente de tres mujeres las cuales, a su vez, de acuerdo con un aviso previo, habían tomado la decisión de abandonarlo.

El curandero dijo que si a su ruego pero le advirtió que debería esperar en su casa por tres días. Durante este lapso de tiempo de permanencia en casa del curandero, éste lo llevó a visitar una plantación de maíz, ordenándole que pasara por encima de ella hacia adelante y hacia atrás.

El joven cumplió la orden y fue y vino sobre el maíz. Una vez que terminó el curandero le dijo: “Esto es suficiente para la consecución de tus deseos, pero te advierto que te debes abstener de ir a la casa de las muchachas durante un mes. Pasado ese tiempo puedes ir a visitarlas. Si desobedeces esta orden te sucederá algo malo. Nunca olvides lo que te estoy diciendo hoy”.

Claro, el joven deseoso de ver si surtía efecto el embrujo del curandero no pudo esperar al mes por lo que desatendió el mandato y a los ocho días de su regreso, fue a visitar a las muchachas. Ellas, al ver al joven, salieron a recibirlo y una de ellas acercándose, le dijo: “Oye, puede que tengas pulgas en la cabeza, voy a despulgarte”.

Cuando fue a ver a la segunda de las mujeres esta se acercó diciéndole: “¡Ea! seguramente tienes pulgas en la ropa, voy a quitártelas”, esto llamó poderosamente la atención al joven porque era algo similar a lo que le había dicho la anterior joven, sin embargo su curiosidad pudo mas y fue a visitar a la tercera que, sin dirigirle la palabra, le ató al cuello una gruesa soga.

Estando atado las jóvenes lo llevaron hasta un enorme árbol donde le sujetaron entre dos ramas para evitar su movimiento y dejándolo allí se fueron cada una para su casa.

Al día siguiente las tres muchachas se reunieron y concordaron ir a soltar al perro, porque habiéndolo dejado atado a un árbol podría tener hambre y sed.

Al llegar las 3 mujeres al lugar del suplicio sólo encontraron los restos de aquel perro que se les apareció de la nada y que ellas quisieron adoptarlo y amarlo hasta el día de su muerte…

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *