Países de América Latina y el Caribe acuerdan prioridades para una pesca sostenible

Promover la pesca artesanal y la marina, transformar la Red de Acuicultura de las Américas y reforzar el combate a la pesca ilegal, son los tres objetivos que establecieron los países de la región para el sector pesquero durante los dos próximos años.

Así se acordó, durante una reunión organizada recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Panamá, donde se destacó la inmensa capacidad de la región para estimular su producción y aumentar la seguridad alimentaria para millones de personas.

La pesca artesanal contribuye a la nutrición de miles de familias rurales e indígenas ribereñas y es una fuente clave de autoempleo para miles de personas, indicó la FAO.

En relación con la acuicultura, los países de la región decidieron crear una Red en la que cooperarán en el intercambio de información, prácticas y estrategias que servirán para promover el crecimiento sostenible de este sector. Los principales productores acuícolas de América Latina y el Caribe son Chile, Brasil, Ecuador y México.

Asimismo, la pesca ilegal supone un grave problema para los países de América Latina y el Caribe ya que asciende a 26 millones de toneladas, con un valor que supera los 23,000 millones de dólares.

Para contrarrestar esta situación, los 13 países de América Latina y el Caribe se sumaron al primer tratado internacional vinculante para combatirla: el Acuerdo sobre las Medidas del Estado Rector del Puerto.

De acuerdo con los datos que maneja la FAO, en América Latina y el Caribe se genera el 11% de la producción pesquera mundial, pero únicamente se consume 9,5 kg de pescado por persona al año, mientras que el consumo mundial está cercano a los 21 Kg.

 

El desempleo en América Latina y el Caribe aumentó por tercer año consecutivo

El problema mayor en América Latina y el Caribe sigue siendo la tasa de desempleo de los jóvenes, que se disparó en 2017, según el Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2017.

“Uno de cada cinco jóvenes en la región está desempleado”, detalló Gerardina González Marroquín, la directora de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en México y Cuba. El punto positivo subrayó González es que, por primera vez en la historia, la participación laboral de las mujeres superó la barrera del 50% en el 2017. Sin embargo, la brecha de género sigue alta: la participación laboral de las mujeres es inferior de 20% a la de los hombres.

El bajo crecimiento de trabajo en la región (1.2%, se espera 2% en 2018), “no es suficiente para absorber la tasa de desempleo”, ni para “sacar a la población de la pobreza” y así lograr la Agenda 2030, expresó González.

 

 

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