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Persistencia y fe

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Tab Machado

Si a las personas les pagaran por preocuparse y estresarse ante los problemas que enfrenta, puedo asegurar que habría muy poca gente pobre en este mundo, más bien casi ninguna. Es que la mente del ser humano se ha convertido en un tremendo tirano que tortura sin piedad a sus propietarios, absorbiendo su energía y consumiendo sus esperanzas, mediante la sutil técnica de internarlos en laberintos ciegos (de los que no hay salida aparente) para resolver sus problemas acuciantes. Y lo más chistoso o lo más trágico, según como se mire, es que cuanto más uno se deja llevar a ese laberinto sin fin, mas esfuerzo hace por encontrar una solución, que mas esquiva se vuelve. A veces tomar un descanso, observar objetivamente y pensar con detenimiento, opera milagros y soluciona problemas, ya que en el afán y en la

desesperación es muy difícil encontrar el camino correcto.

Cuenta una historia que un profesor empezó su clase sosteniendo un vaso de agua.  Lo levantó y preguntó a la clase, “¿cuánto creen que pesa este vaso de agua?” “50 gms, 100 gms, 125 gms”, respondieron los estudiantes.

“Realmente no puedo saberlo hasta pesarlo”, dijo el profesor, pero, mi pregunta es: “¿Que puede pasar si lo sostengo unos minutos?” “Nada”, dijeron los estudiantes.

“Ok, ¿que podría pasar si lo sostengo una hora?”,  preguntó el profesor.  “Su brazo podría dolerle”, dijo uno de los estudiantes. “Correcto, ¿ahora qué pasaría si lo sostengo todo el día?”, volvió a inquirir el catedrático.  “¡Su brazo se entumecerá, quizá tenga stress muscular y parálisis y seguro tendría que verlo un médico!”, dijo otro estudiante y todos rieron.

“Muy Bien, ¿pero en ese tiempo el peso del vaso cambió?”,  indagó el profesor. “No”, fue la respuesta.  “Entonces, ¿que causa que el brazo duela y que el músculo se estrese?”, volvió a preguntar el profesor…

Los estudiantes estaban sorprendidos. “¿Qué debo hacer ahora para que se me quite el dolor?”, dijo nuevamente el profesor.  “¡Baje el vaso!”, dijo uno de los estudiantes. “¡Exactamente!”, expresó el profesor.
“Los problemas de la vida son como este vaso. Mantenlo pocos minutos en tu cabeza y estará bien. Piensa en ellos un largo tiempo y empezarán a doler. Mantenlos más tiempo y empezarán a paralizarte. Es importante el pensar en los retos y problemas que tienes, pero más importante es ponerlos abajo al final de cada día antes de ir a dormir. De esa manera no tendrás estrés, despertarás bien cada día y manejarás cualquier situación que se presente en tu camino. Entonces, cuando terminen el trabajo, recuérdenles a sus amigos que ‘bajen el vaso’ hoy”.

No te dejes absorber y mucho menos maniatar por los problemas, no dejes que ellos controlen tu vida, más bien tomate un descanso, mira las cosas objetivamente y busca soluciones prácticas sin que tu mente se obnubile. Recuerda que siempre es mejor enfrentar las dificultades con decisión, tranquilidad y valentía, ya que los problemas invariablemente se rinden ante la persistencia y la fe…

 

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