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Piénsalo dos veces por donde quieres ir

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Tab Machado

Desde los albores de la historia al ser humano le ha gustado medirse, compararse, cotejarse con sus congéneres para saber que tanto tiene con respecto a los demás y cuanto ha logrado que los demás mortales no y a eso le ha denominado éxito…

Tanto hemos insistido en esta prédica, desde hace siglos, que la mayoría de la humanidad ha aceptado que esta es la única manera de medir los logros conseguidos. Entonces, si el individuo A tiene un bien, el individuo B para tener éxito debe de tener dos y el individuo C, por tanto, debe aspirar a tener tres para superarlos. Visto esto, el individuo A se sentirá minimizado y ambicionará tener entonces cinco bienes y ponerse a resguardo de los demás para ser el mejor, entonces el individuo B querrá tener 7 por el mismo motivo y el individuo C pugnará por obtener nueve bienes y recuperar la cima de la escala de éxito…

La cuestión se volverá un espiral sin control a medida que se dan los ciclos ganadores y la lucha por poseer más que los demás se volverá tan intensa, que cada individuo dejará de pensar en sí mismo para pensar únicamente en los demás contendores. De esta manera nunca disfrutará los bienes que consigue, ni el éxito efímero que obtiene cuando llega a la cima, porque siempre estará preocupado por lo que los demás hacen para superarlo…

¿Es reamente esta la regla para medir el verdadero éxito? ¿Es hacer acopio y tener más que los demás lo que nos hace exitosos? Si es así, entonces, les pido que me digan rápidamente tres nombres que sean verdaderos iconos y ejemplos a seguir por parte de la humanidad a través de todos los tiempos… Estoy seguro que a la mente de la  mayoría vienen rápidamente los nombres de Jesús, Teresa de Calcuta, Mahatma Gandhi y/o algún otro ser humano de iguales dimensiones…  y creo que no es necesario decir que esas personas no buscaban ni perseguían riquezas, bienes materiales o poder absoluto… sin embargo, increíblemente, son los que nuestra mente acepta como ejemplos excluyentes de la humanidad.

¿Cómo se puede entender entonces que la gran mayoría de los seres humanos se afanen tanto por acaparar poder, dinero y bienes materiales para ser exitosos y que sin embargo, paradójicamente, sean los que se han despojado y alejado justamente de todo eso los que son los verdaderos iconos de la humanidad?

En este punto me surgen nuevas interrogantes: ¿Se ha detenido a pensar alguna vez cuantos milagros o circunstancias fortuitas (dependiendo de si es creyente o no) han tenido que ocurrir a través de los tiempos para que Usted goce del increíble privilegio de vivir?… ¿Ha reparado cuantos sucesos se han tenido que dar desde el principio mismo de los tiempos para que usted esté aquí, ahora, disfrutando de la mayor aventura de todos los tiempos, que es el tener vida?

Entonces…  ¿vale la pena pasar por esta vida preocupado y estresado por acaparar más y más bienes materiales que se puedan ostentar ante los demás y así sentir una sensación de éxito que no es real ni duradero? o ¿es mejor vivir y disfrutar el verdadero desafío de vivir que es superarse a sí mismo y ayudar al prójimo como a uno mismo?

Del camino que creas que es mejor caminar entre estas dos opciones es el fruto que vas a recoger…  Piénsalo dos veces por donde quieres ir…

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