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¿Podría ser el universo una simulación informática?

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En el año 2003 el filósofo Nick Bostrom planteó la idea de que el Universo no sería más que una simulación informática y ahora un grupo de científicos han creado un test para comprobar si dicha aseveración es verdadera o falsa.

¿Existe la posibilidad de simular universos tan detallados en que sus habitantes no puedan darse cuenta de que es una simulación? La idea de que los seres humanos viven en una realidad simulada apareció por primera vez en la historia “El túnel bajo el mundo” de Frederick Pohl (publicada en 1955) y fue expandida por el roboticista Hans Moravec. En la historia de Pohl, el protagonista se entera que ha muerto en la realidad pero su conciencia vive en una realidad simulada diseñada para probar estrategias de mercado para los simuladores. Moravec fue el primero en decir que los humanos podían “recrear el pasado” a través de una simulación muy avanzada en su libro de divulgación científica, ‘Mind Children: The Future of Robot and Human Intelligence’ (1988). Subsecuentemente, argumentó que nosotros mismos podemos estar viviendo en una simulación en su contribución a ‘Thinking Robots, an Aware Internet, and Cyberpunk Librarians’ (1992), que fue preparada para la  Library and Information Technology Association.

Diez años después de que Moravec publicó el argumento de la simulación el filósofo Nick Bostrom investigó acerca de la posibilidad de que estemos viviendo en un universo de simulación informática. La versión simplificada de su argumento procede como sigue: Es posible que una civilización pueda crear una simulación computarizada que contenga individuos con inteligencia artificial. Dicha civilización probablemente ejecutaría muchas (algunos dicen que miles de millones) de esas simulaciones (sólo por diversión; para investigación; etc.). Un individuo simulado dentro de la simulación no sabría necesariamente que está dentro de una simulación ya que vive su vida diaria en lo que considera que es el “mundo real”.

Entonces la pregunta crucial es: si uno acepta que la tesis anterior es, al menos posible ¿cuál de las siguientes es más probable?

a. ¿Somos esa civilización que desarrolla simulaciones de IA y que no está dentro de una a su vez?

b. ¿Somos una de las muchas (miles de millones) de las simulaciones que se han ejecutado?

Para mayores detalles, el argumento de Bostrom  intenta probar la tricotomía, de que: alguna raza inteligente nunca llegará al nivel tecnológico donde puedan ejecutar simulaciones de la realidad (o esto es imposible en principio) o las razas que lleguen a ese nivel no tienden a ejecutar dichas simulaciones o estamos casi seguramente viviendo en una simulación como esa.

El argumento de Bostrom utiliza la premisa de que dada tecnología lo suficientemente avanzada, es posible simular en su totalidad planetas habitados o aún hábitats mayores o aún universos enteros como simulaciones cuánticas en bolsillos de tiempo/espacio, incluyendo a toda la gente en ellos, en un computador y la gente simulada puede ser totalmente consciente habiendo tantas personas como gente no simulada.

Un caso particular que se ilustra en el ensayo original propone el escenario donde asumimos que la raza humana podría llegar a ese nivel tecnológico sin destruirse ellos mismos en el proceso y una vez alcanzado dicho nivel todavía estaríamos interesados en la historia, el pasado y nuestros ancestros y que no habría restricciones legales o morales para ejecutar dichas simulaciones entonces es probable que se ejecutase un número muy grande de las llamadas simulaciones de ancestros para estudiar ese pasado y que, en el mismo razonamiento, muchas de esas simulaciones también ejecuten subsimulaciones y de ahí en adelante. Dado el hecho de que ahora es imposible decir si vivimos en una del vasto número de simulaciones del universo ancestro original, la probabilidad es que lo anterior es cierto.

Suposiciones como la de que la raza humana (u otra especie inteligente) podría llegar a ese nivel tecnológico sin destruirse a ellos mismos depende del valor de la ecuación de Drake, que da el número de especies tecnológicas que se comunican por medio de ondas de radio en una galaxia en un momento dado del tiempo. La ecuación expandida busca el número de civilizaciones post humanas que existirán en cualquier universo dado. Si el promedio para todos los universos, reales o simulados, es mayor o igual a uno dicha civilización que existiría en la historia de cada universo, entonces la probabilidad es abrumadora a favor de la proposición de que la civilización promedio está en una simulación, asumiendo que dichos universos simulados son posibles y tales civilizaciones desearían ejecutarlas.

El físico Frank J. Tipler vislumbra un escenario similar al del argumento de Nick Bostrom, Tipler mantiene que es un escenario cosmología físicamente requerido en el lejano futuro del universo: a medida que el universo llega al fin en una singularidad gravitacional durante el Big Crunch, la capacidad computacional del universo es capaz de incrementarse a una tasa suficiente que acelera exponencialmente más rápido que lo que corre el tiempo. En principio, una simulación ejecutada en este computador universal puede continuar para siempre en sus propios términos, aún si el tiempo tiene sólo una duración finita. El profesor Tipler identifica esta singularidad final y su estado de capacidad de información infinita con Dios.

Científicos han creado un testo para probar o reprobar dicha teoría

Científicos, de la Universidad de Washington, sugieren que se pueden hacer ciertas pruebas que, aunque limitadas por la tecnología actual, afirmarían o rechazarían si somos el producto de una simulación de computadora.

En la actualidad, a través de una técnica llamada “cuadricula de cromodinámica cuántica”, la cual funciona siguiendo las leyes de la física que rigen al Universo, se pueden realizar pequeñas simulaciones del cosmos en una escala de una billonésima de metro, un poco más grande que el núcleo de un átomo.

Con el tiempo estas simulaciones mejorarán auguran los investigadores y señalan que para corroborar las ideas de Bostrom se utilizarían las limitaciones de los procesos físicos que se conocen en la actualidad tras hacer mejores las simulaciones del Universo.

De acuerdo a un comunicado de la Universidad de Washington, actualmente existen señales de algunas limitaciones físicas en las simulaciones actuales, las cuales se podrían hacer más evidentes con mejores tecnologías.

Martín Savage, autor principal del estudio señala que “si conseguimos hacer una simulación lo suficientemente grande, de ellas (de la cuadricula) emergería algo parecido a nuestro Universo. En ese caso, sólo es cuestión de buscar una “firma” análoga a la que estamos utilizando en las simulaciones a pequeña escala. Se trata del primer test que podría (o no) validar la teoría de Bostrom”.

Los autores del estudio sugieren que esa “firma” podría aparecer como una limitación de la energía de los rayos cósmicos. Esto tras afirmar que estos rayos viajarían de forma diagonal, con interacciones desiguales en todas las direcciones, sobre la retícula artificial que simula el espacio-tiempo, en vez de hacerlo por los bordes.

De ser cierto, cabría la posibilidad de que otras simulaciones con universos paralelos estuvieran en funcionamiento ahora mismo, “si fuera así, la pregunta es clara: ¿podríamos comunicarnos entonces con otros universos si estos se estuvieran ejecutando desde la misma plataforma?”, concluye Savage. Sin duda,  una más que interesante pregunta. ¿Será el universo una simple simulación informática?

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