Poner la otra mejilla… ¿hasta cuándo?

Que difícil se ha vuelto seguir, en este tiempo, una filosofía netamente espiritual (de esas que obligan a ejercer tolerancia, paciencia, amor al prójimo y desinterés material) en un mundo que se cae a pedazos, golpeado con furia por una sociedad humana que solo busca la satisfacción personal a como dé lugar. Las normas morales, urbanas y sociales agonizan escuálidas  y macilentas por su poco o nulo uso… imagínense entonces lo que se puede esperar de las reglas, modelos o patrones espirituales que otrora eran el rasero de la humanidad…

Sí, es verdad, aun hay muchos lugares que dicen seguir la filosofía de las religiones más arraigadas en el mundo  y, por ende, se promueven (a si mismo) como los guardianes de la espiritualidad, pero no nos engañemos… como dice la Biblia: la gran mayoría de estos centros tan solo son sepulcros blanqueados que tienen muy buen aspecto por fuera pero están muertos por dentro, porque los corazones que habitan allí están tan endurecidos y avaros, que solo expelen palabras bonitas y sutilmente  embriagadoras con el único fin de conseguir el mismo propósito profano que tiene el resto de la humanidad: dinero, poder y ventaja social.  Quizás esto haya sido manejado siempre así a través de los tiempos pero, hoy por hoy, está más descarado que nunca…

Encubrirse tras una fachada  bonachona para ofrecer promesas de milagros y vida eterna (o sino padecer un ‘infierno’ doloroso) es el rumbo elegido por aquellos que se dicen confortadores del alma y el espíritu, mientras tapan su verdadero interés: obtener riqueza y dominio absoluto. Es más, incluso escuelas dirigidas y orientadas por algunas de estas filosofías espirituales (que hasta nombres pomposos ostentan), esas que deberían enseñar y PRACTICAR (sobre todo PRACTICAR) la espiritualidad para predicar con el ejemplo, son en realidad la antítesis de lo que dicen ser…  Lo que no entienden quienes dirigen estos centros, lo que no miran y aprenden, es que la gran mayoría de los niños y jóvenes cuando terminan los estudios en sus aulas, jamás vuelven a pisar un centro religioso por sentirse vacios por dentro. Por todo esto no es de extrañar que el agnosticismo y el ateísmo ganen terreno de forma vertiginosa, aumentando aun más el frío del alma y el individualismo feroz.

Desde niño siempre me ha maravillado ‘El Sermón del Monte’ que para mí es un tratado perfecto de ética y reciprocidad y del cual estoy convencido que sus enseñanzas (mas allá de las obvias implicancias religiosas) podrían ser perfectamente aplicables tanto por quien cree, como por quien no, para tener una mejor humanidad. Creo que esa universalidad del Sermón, más allá de lo religioso, es justamente lo que lo hace un modelo tan especial, como único… lástima que ya queden muy pocas personas que crean que el bien del prójimo debe ser semejante al bien propio…

En ese maravilloso texto se dice, entre otras muchas cosas (invito a leerlo más allá de las creencias) que no puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos… y también dice que “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (lo que es una clara señal para aquellos que, diciéndose representantes de él y su filosofía, solo dicen palabras que no tienen el sustento de los hechos).

‘Ámense los unos a los otros’, ‘no se puede servir a Dios y a las riquezas’, ‘donde esté vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón’, ‘no juzgues y no serás juzgado’, ‘todas las cosas que quieras que los demás hagan contigo, así también harás tú con ellos’, son algunas frases más que, aplicadas por la mayoría, cambiarían por siempre a la humanidad… Pero, claro siempre hay un pero, si quienes dirigen las religiones del mundo no son capaces de cumplir esas leyes (solo lo hacen de la boca para afuera, pero no de corazón) ¿qué ejemplo tenemos? ¿qué podemos esperar que haga el resto de la humanidad?

Aquellos que desean vivir una filosofía espiritual similar a la narrada en el Sermón del Monte hace rato que ya han puesto la otra mejilla con el resto de la humanidad… y ésta, viendo que no hay respuesta del otro lado, ha abusado hasta el cansancio de la buena voluntad ellos. Por eso la cuestión hoy es saber: ¿hasta cuándo hay que poner la otra mejilla? Sería muy bueno tener la respuesta acertada, porque tan solo tenemos dos mejillas y una sola vida para vivir…

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