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Popularidad vs credibilidad
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Popularidad vs credibilidad

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Tab Machado
Tab Machado

En el mundo cibernético y de redes sociales que vivimos, la gente ha ido entreverando dos conceptos bien diferentes: credibilidad y popularidad, hasta querer confundirlos en uno solo, pero lamentablemente eso no es así.

El diccionario (mi madre lo llama mataburros por eso lo agarro tan seguido) define a la popularidad como la fama y la aceptación que alguien tiene, mientras que la credibilidad es definido por la cualidad de creíble o que alguien puede o merece ser creído…

Popular no necesariamente es sinónimo de bueno, honrado y/o virtuoso, incluso hay muchos individuos o figuras de dudoso proceder que también arrastran multitudes… ejemplos sobran ¿no? Sin ir más lejos hace poco circulaba en las redes la foto de un presunto delincuente que se había hecho muy popular por su aspecto físico aunque, a juzgar por su prontuario, su credibilidad fuera cero…

La confianza o credibilidad que uno se gana o genera es todo en la vida, porque tener tras de sí confiabilidad es algo que no puede pagarse con nada. Sin embargo, a muchas personas que pernoctan en las redes lo que más les importa es la popularidad aunque eso sea engañarse a sí mismo (y a los demás) porque sumar ‘me gusta’ o ‘amigos virtuales’ (algunos que ni siquiera miran nuestros muros o aprueban jamás nuestras publicaciones y que uno ni siquiera conoce) no nos da credibilidad así sumemos más de un millón. Hay gente que cuenta sus amigos por miles en las redes y se ufana de su ‘popularidad’, pero a la hora de la verdad tiene tan poco como nada…

Cuenta una historia que un famoso equilibrista tendió una cuerda en lo más alto de dos edificios gigantes con el fin de pasar caminando sobre ella. Antes de cruzar el alambre colgado a 1,000 pies de altura dijo a la multitud expectante: “Me subiré y cruzaré sobre la cuerda, pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr”…  “Claro que sí”, respondieron todos al mismo tiempo.

El equilibrista subió por el elevador y, ayudándose de una vara de equilibrio, comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja.  Habiendo logrado la hazaña bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada: “Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito su confianza y su fe en mí”. “Todos tenemos fe en ti”, respondió el multitudinario grupo de personas a coro.

El equilibrista subió por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía.

Entonces el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones por tercera vez dijo: “Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda… Necesito, más que nunca, que crean y confíen en mí”…

La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible… “Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré”, afirmó el equilibrista. Entonces uno de los que estaba atrás gritó: “Sí, sí, yo creo en ti, tú puedes. Yo confío en ti”…  Entonces el equilibrista, para certificar su credibilidad y confianza, lo retó: “Si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla”…

Como verás el equilibrista de la historia acaparó la atención de multitudes pero, a la hora de la verdad, nadie quiso subirse a su carretilla… Por eso piensa y medita mucho que es lo que prefieres para ti: ¿popularidad o credibilidad? Recuerda siempre que el camino que escojas será la clave para lo que recojas como fruto. De ti depende…

 

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