Presidente de Perú señaló que “Países de la Cumbre de las Américas demostraron su firme voluntad de avanzar en la gobernabilidad democrática”

“Los países participantes de la VIII Cumbre de las Américas manifestaron su firme compromiso de avanzar hacia la gobernabilidad democrática al adoptar el ‘Compromiso de Lima'”, enfatizó el presidente de Perú Martín Vizcarra.

“Perú se ha sentido honrado de recibirlos durante los últimos días en los que hemos demostrado nuestra firme voluntad por avanzar hacia el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática en la región”, aseveró el mandatario peruano.

En ese sentido, ratificó que Perú se siente satisfecho por los logros obtenidos durante esta Cumbre con la adopción del ‘Compromiso de Lima’, pues este tiene como propósito “garantizar la confianza en las instituciones, el respeto al estado de derecho, el goce efectivo de los derechos por parte de los ciudadanos, así como el acceso a oportunidades para su desarrollo”.

“De esta manera, hemos superado el ámbito declarativo para pasar a la acción, para adoptar compromisos concretos que nos permitan en el futuro rendir cuentas a nuestros ciudadanos, sobre el cumplimiento de los mismos”, añadió el presidente peruano ante los jefes de Estado y de Gobierno que formaron parte de la VIII Cumbre de las Américas.

Entre los acuerdos alcanzados, el presidente Vizcarra destacó el apoyo que se dará para el fortalecimiento a las instituciones democráticas, la autonomía e independencia judicial, para la prevención y combate de la corrupción en el hemisferio, así como la puesta en marcha de mecanismos de protección a los denunciantes, testigos e informantes de actos de corrupción; así como el trabajo de periodistas y personas que investigan estos actos.

Vizcarra también explicó que se implementarán las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción para prevenir y combatir el soborno de funcionarios públicos nacionales y extranjeros.

 

Uruguay redujo la mortalidad infantil a un mínimo histórico en 20 años

En 1997, fallecían 16,8 de cada 1,000 menores de un año que nacían vivos, mientras que, en 2017, ese número bajó más del 60%, a 6,6. Una mejor atención y coordinación entre los niveles de atención fueron claves para lograr estos resultados y salvar vidas.

“Estar entre el grupo de países con tasas de entre el 5 y el 7 por 1,000 es un logro enorme”, afirmó Daniel Borbonet, responsable del Servicio del Recién Nacido del Centro Hospitalario Pereira Rossell de Uruguay.

En América Latina, la tasa promedio de mortalidad infantil es de 16 por cada 1,000 y Uruguay se ubica ahora entre los cinco países con los índices más bajos junto con Canadá, Chile, Cuba y Estados Unidos. Entre 1990 y 2010, los países de la región, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y socios, redujeron la mortalidad infantil a más de la mitad.

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