Que no te toque ser el buitre…

Tab Machado

Tab Machado

Los terceros en discordia son, desde el principio de los tiempos, los que echan a perder relaciones, amistades y hasta ambientes laborales. Siempre están ahí, en medio de todo, esperando una oportunidad para sembrar cizaña en busca, a veces, de una mísera recompensa… Estas personas tienen una vida anodina, aburrida, superflua y banal, destacándose por su complejo de inferioridad que siempre los lleva a destruir todo lo que está a su alcance por miedo a ser menos que los demás o porque, si yo no puedo, tu tampoco vas a poder.

La expresión “el tercero en discordia” es muy antigua y se decía porque cuando dos toros se peleaban por algún motivo (territorio, manada, etc.), solía haber un tercer toro a la espera del resultado para irse con el vencedor, es el tercero en discordia. Actualmente la expresión se usa para ámbitos muy diversos, aunque siempre tiene ese matiz, de tercera parte en un conflicto.

En realidad aquellos que siempre esperan una controversia entre otros para sacar rédito y ventaja para su propio bien, más que a un toro, se parecen a buitres… Es más, cuenta una historia que una vez en un bosque había gran rivalidad entre los lobos y las ovejas. Estas eran acechadas constantemente por los lobos y no existía la paz entre ambos bandos.

Un día un lobo quedó estancado en un pantano y, en su desesperación por escapar, se fue hundiendo cada vez más. En eso una oveja que andaba pastando vio lo que sucedía y sin pensarlo fue a rescatarlo, salvándolo de una muerte segura.

El lobo no podía creer que una oveja lo hubiese salvado, aún sabiendo que él se la podía comer una vez liberado. Ante tal acto el lobo le prometió a la oveja que siempre sería su amigo y que su manada protegería la suya para siempre… Cuando el lobo llegó a su manada contó lo sucedido y todos decidieron ayudar a las ovejas. Lo mismo sucedió con las ovejas y, a partir de allí, andaban juntos ayudándose.

Con el correr del tiempo empezó a crecer la envidia entre los animales del bosque, pues no podían soportar la idea de que un lobo fuese amigo de una oveja. Principalmente los buitres, que siempre eran los beneficiados ante la cacería de los lobos.

Como no les convenía esa amistad entonces idearon un plan: empezaron a difundir rumores entre las ovejas que los lobos en realidad querían engordarlas y que se sintieran seguras así era más fácil atraparlas. Entre tanto, otro grupo de buitres difundieron otros rumores entre los lobos diciéndoles que las ovejas se reían de los tontos que eran ellos. Esto desató la furia entre los lobos y pánico entre las ovejas.

Fue así que el lobo enojadísimo fue a buscar a la oveja que lo había salvado y le dijo: “¿Así que ustedes andan diciendo que somos unos tontos no?”…

Y la oveja respondió: “¡Y ustedes nos dan esta protección para que engordemos y nos creamos más seguras y así seremos más fáciles de atrapar!”…

Hubo un pequeño silencio en el medio. “Nunca dijimos eso”, respondió el lobo. “Tampoco nosotras”, indicó la oveja.

“¿Entonces cómo pasó esto?”, preguntó el lobo… “¡Los buitres!”, gritó la oveja con enojo, “ellos siempre sacaron provecho de su cacería. No les gustó nuestra amistad porque no les conviene. Debemos idear un plan”… “¡Ya lo tengo!”, interrumpió el lobo, “vamos a pagarles con su misma moneda”…

En los días siguientes, los lobos empezaron a decir cerca de los buitres, a propósito, que pensaban atacar a las ovejas cuando hubiera luna llena. Lo mismo hicieron las ovejas, comentando cerca de los buitres que los lobos las atacarían. Esto se difundió entre los buitres que se pusieron muy contentos creyendo que su plan tenía efecto.

Cuando llegó la noche anunciada, las ovejas se situaron en un valle despejado donde la luz de la luna les daba de lleno. Mientras tanto los lobos se escondieron entre los matorrales. De apoco fueron apareciendo los buitres, estaban tan seguros que directamente empezaron a caminar entre las ovejas esperando que los lobos las atacasen así ellos podrían alimentarse.

Los lobos aparecieron pero, ¡vaya sorpresa!, empezaron a despedazar a los confianzudos buitres y solo unos pocos lograron remontar vuelo y salvarse… Desde ese momento nadie más volvió a meterse en medio de la amistad entre los lobos y las ovejas…

La confianza entre los amigos y las relaciones fuertemente establecidas siempre deben superar la intromisión de terceros, porque a veces existen buitres que buscan las desgracias de otros para conseguir míseras ganancias. Trata de ser lobo u oveja, pero jamás elijas la situación del buitre…

 

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